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    Después de 60 años de la firma del Tratado de Roma –por fin– nos hubieran debido contar la verdad. Pero no ha sido así. Siguen con la cantinela de que la unidad europea se ideó después de la II Guerra Mundial y no antes. Dicen que la unidad europea se edificó para superar el nacionalismo y evitar guerras intestinas; que el nazismo había sido una experiencia funesta para Europa y que Europa debía ser lo contrario del nazismo. Siguen tratando de hacernos creer que las naciones conducen al nacionalismo, el cual es perverso por sí mismo porque, a su vez, conduce a la guerra. Quieren hacernos creer que el proyecto de integración europea nació después de la II Guerra Mundial como antídoto contra las rivalidades nacionalistas internas. Aseguran que durante ese conflicto el chovinismo había alcanzado sus mayores cotas y los europeos comprendieron repentinamente que sus pequeños estados respectivos debían quedar unidos por instituciones supranacionales para que la guerra no volviera a causar estragos en el viejo continente.

    Sin embargo, es falso que la idea original de la unificación europea sea posterior a la II Guerra Mundial; es falso que esa idea fuera concebida en oposición a la rivalidad imperialista anterior. Por el contrario, no solo los nazis, sino los fascistas y los colaboracionistas de muchos países europeos utilizaron el europeísmo para justificar la agresión. Los nazis, los vichystas, los fascistas italianos y muchos otros pasaron muchos años antes y durante la guerra elaborando sofisticados programas de integración política y económica de Europa.

    El modelo alemán

    A mediados del siglo XIX Alemania no existía como Estado unificado. Por tanto, cuando estalla la I Guerra Mundial apenas hacía 50 años que Alemania había entrado en el concierto de los Estados europeos con una sola voz. Fue una loca carrera en la que pasaron velozmente de un situación casi feudal al capitalismo monopolista más salvaje, y de los problemas de construcción interna de un Estado federal al trampolín del control de su propia zona de influencia en el exterior. De vértigo. Una vez edificado su propio país, los imperialistas alemanes creyeron que su modelo federal era válido también para su entorno económico. Se convencieron ellos a sí mismos y se esforzaron en con-vencer a los demás. Su federalismo nacional lo convirtieron en un federalismo internacional, o por lo menos europeo. Surgió el pangermanismo porque fuera de las fronteras aún quedaban alemanes por unificar, desde el Báltico hasta el Mar Negro. Esos países que aún quedaban fuera, las reliquias del Imperio austro-húngaro o del zarista, diezmado por la Revolución bolchevique de 1917, estaban muy atrasados con respecto a la locomotora alemana. Incorporarse a Alemania era como incoporarse al siglo XXI partiendo del siglo XVII. Es bien sabido que los imperialistas alemanes, siempre generosos, se declararon dispuestos a compartir con los demás sus conquistas y sus progresos, antes y después de 1933.

    Incluso sus planes de integración europea aseguraban que mantendrían intacta la soberanía nacional de los estados miembros de Europa. No se trataba de una incorporación sino de una integración. No podían presentar sus planes al exterior como una expansión imperialista sino como una integración europea. En la futura Europa nazi no habría amos ni siervos sino socios. Eso es lo que dijo su propaganda durante toda la II Guerra Mundial, consagrando enormes esfuerzos a convencer al resto de Europa de que los progresos económicos alemanes, la infraestructura de transporte y la economía en general eran mucho mejores que en el resto de Europa y que, en consecuencia, Europa debía integrarse según el modelo alemán. Más que los alemanes eran los propios europeos los que debían estar interesados en esa integración. El plan de Hitler de establecer una sola entidad política en toda Europa, su necesidad de buscar respaldo en los propios países ocupados, y muchos elementos centrales de la filosofía nazi, todo ello formaba parte de su pensamiento europeísta.

    Los proyectos elaborados por los nazis proclamaban que los estados miembros de la futura “Confederación Europea” tenían que asegurar que en su territorio no se cometieran actos incompatibles con la solidaridad europea y las obligaciones europeas. En 1943 en una Nota sobre la fundación de una Confederación Europea, Cecile von Renthe-Fink, que ocupaba el rango diplomático de ministro con Hitler, sostenía que las naciones europeas tenían un desarrollo común; decía que Alemania deseaba unir a Europa sobre una base federal; proclamaba que no había intención de inmiscuirse en los asuntos internos de otros países: “Lo único que se requiere de los estados europeos es que sean miembros leales y proeuropeos de la comunidad y colaboren voluntariamente en sus tareas [...] El objeto de la cooperación europea será promover la paz, la seguridad y el bienestar de todos los estados europeos y su población”. No se trataba de que un estado o grupo de estados dominara a otros sino de que se establecería una relación de alianza y lealtad mutua en vez de los métodos imperiales de la era anterior. En un tono similar, Werner Daitz declaraba que “Europa no se puede administrar de forma centralizada: se debe conducir de modo descentralizado”.

    Una versión avanzada del plan nazi sobre la futura “Confederación Europea” volvían sobre el tema del federalismo con la esperanza de encontrar así una solución a la rivalidad entre las potencias imperialistas europeas. Argumentaban que el problema europeo era que una multiplicidad de pueblos tenía que vivir en una superficie relativamente reducida en una combinación de unidad e independencia:

    “Su unidad debe ser tan firme como para que nunca más pueda haber guerra entre ellos y los intereses externos de Europa se puedan salvaguardar en su conjunto. Al mismo tiempo, los estados europeos deben conservar su libertad e independencia, para actuar de acuerdo con sus diferentes situaciones y misiones nacionales y cumplir su función particular dentro del marco más amplio, en un espíritu alegre y creativo. La fuerza y la seguridad de Europa no dependen de la subordinación impuesta o exigida por una potencia europea a la otra, sino de la unión de todos. El problema europeo solo se puede resolver sobre una base federal por la cual los estados europeos resuelvan por libre voluntad, basados en un reconocimiento de esta necesidad, unirse en una comunidad de estados soberanos. Esta comunidad se puede designar confederación europea”.

    Hasta la hoy fracasada Constitución Europea es una iniciativa de los nazis. El borrador nazi de Constitución para la Nueva Europa proclamaba el derecho de cada país a organizar su vida nacional como considere adecuado, siempre que respete sus obligaciones hacia la comunidad europea. Otros documentos repetían la misma idea. La actual guerra es también una guerra por la unidad y libertad de Europa, escribió Renthe-Fink:

    “Sus objetivos son crear y garantizar una paz duradera para los países europeos[...] eliminar las causas de las guerras europeas, sobre todo el sistema de equilibrio de poder [...] superar el particularismo europeo mediante la cooperación libre y pacífica entre los pueblos europeos. La lealtad a Europa no significa sujeción sino cooperación franca basada en igualdad de derechos. Cada pueblo europeo debe participar a su manera en la nueva Europa. El único requerimiento es que los estados europeos sean francamente leales a Europa, de la cual son miembros”.

    Finalmente, Renthe-Fink añadía: “Cada estado continental debe permanecer consciente de su responsabilidad hacia la Comunidad Económica Europea”. El autor de los proyectos hitlerianos sostenía que no deseaba una burocracia supranacional, ni siquiera un sistema de conferencias intergubernamentales. Cualquier pretensión supranacional podía generar sospechas hacia las ambiciones imperialistas alemanas.

    El europeísmo nazi

    El europeísmo es, pues, un invento nazi; ellos fueron los primeros en elaborar planes (económicos y políticos) de integración europea. Si extractáramos algunos discursos de la época de Hitler, Goebbels, Ribbentrop y otros dirigentes nazis sin mencionar la fuente, muchos pensarían que son actuales y que se trata de parlamentarios de la eurocámara.

    Mucho antes de llegar al poder, en 1932, el dirigente nazi Alfred Rosenberg ya asistió a un congreso de Europa en Roma. Luego Hitler y todos sus portavoces hicieron frecuentes referencias a Europa durante su época de dominación terrorista, incluso antes de la guerra. Hay varias compilaciones, entre ellas un libro profusamente ilustrado, titulado simplemente Europa, cuya introducción escribió Ribbentrop. En 1937, por ejemplo, declaró en el mitin del partido nazi en Nuremberg que “quizá estemos más interesados en Europa de lo que otros países necesitan estarlo. Nuestro país, nuestro pueblo, nuestra cultura y nuestra economía han surgido de condiciones europeas generales. En consecuencia, debemos ser enemigos de cualquier intento de introducir elementos de discordia y destrucción en esta familia europea de pueblos”.

    Poco después, en 1938, Rudolf Hess organizó una presentación en el Congreso del partido Nazi, llamada La lucha por el destino de Europa en el Este, que explicaba por qué la colonización alemana de Rusia llevaría la civilización europea a los bárbaros eslavos.

    En 1940 Joseph Goebbels dijo: “Estoy convencido de que dentro de cincuenta años la gente ya no pensará en términos de países”. El jefe nazi de propaganda creía que el federalismo alemán podía ser un modelo para Europa porque la absorción de los estados alemanes por parte del imperio alemán había funcionado. Así los estados europeos se podían integrar armónicamente sin atentar contra su identidad: “Si nosotros, con nuestra perspectiva de la Gran Alemania, no tenemos interés en atentar contra las peculiaridades económicas, culturales o sociales de, por ejemplo, los bávaros y los sajones, tampoco tenemos interés en atentar contra la individualidad económica, social o cultural de, por ejemplo, el pueblo checo”.

    Los lacayos europeos de los nazis también aceptaban que Alemania era un modelo: Vidkun Quisling declaró que la Confederación Alemana podía servir como modelo para la cooperación con otros estados europeos. Goebbels aseguraba que “nunca hemos tenido la intención de imponer por la fuerza este nuevo orden o reorganización de Europa. De ningún modo debéis pensar que cuando los alemanes traemos un nuevo orden a Europa lo hacemos con el propósito de sofocar a otros pueblos”. Se explayaba sobre el carácter realista de la integración europea: “A mi juicio la concepción que una nación tiene respecto de su propia libertad se debe armonizar con los hechos actuales y las simples cuestiones de eficiencia y propósito. Así como ningún miembro de una familia tiene derecho a turbar la paz por motivos egoístas, no se puede permitir que ninguna nación europea se interponga en el camino de un proceso general de organización. En el mismo tono, un funcionario del ministerio nazi de Empleo declaró que Alemania podía afirmar que no estaba luchando por sí misma, sino por Europa. Una versión del proyecto nazi de Confederación Europea sostenía que el papel de Alemania en Europa consistía en reconciliar los intereses particulares de los estados europeos con los intereses de Europa en su conjunto. A esta aspiración se sumaba la opinión de que los intereses y necesidades de Alemania están esencial e inseparablemente ligados con los de Europa”.

    Con frecuencia los nazis enfatizaban que los estados debían unirse voluntariamente a la nueva Europa. Liderazgo no significa dominación sino protección externa y responsabilidad interna, era su consigna. Hitler y Mussolini no querían sometimiento sino cooperación sincera: “Todos los pueblos europeos que se han probado históricamente son bienvenidos como miembros de la nueva Europa. Su desarrollo nacional y cultural en libertad e independencia está garantizado”. Cínicamente alegaban que los ejemplos de Finlandia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Croacia y Eslovaquia, países militarmente ocupados todos ellos, demostraban que no había intención de intervenir en los asuntos internos de otros estados: “Nuestro único requerimiento es que los estados europeos sean miembros sinceros y entusiastas de Europa”. Los imperialistas alemanes creyeron encontrar, por fin, un nuevo modo de dirigir Europa sin dominarla:“La idea del liderazgo, que será el concepto dominante de la nueva vida internacional de Europa, es la negación de los métodos imperialistas de una época pasada: significa reconocimiento de la confiada cooperación de estados menores e independientes para abordar las nuevas tareas comunales”.

    De la misma manera, Arthur Seyss-Inquart escribió que nadie deseaba ver una Europa dominada por Alemania: “Nuestro único deseo es que surja una Europa que sea realmente europea y consciente de su misión europea”. Después de la invasión de la Unión Soviética, Signal, un periódico de circulación masiva en los tiempos gloriosos del III Reich, señaló también que no habría una Europa alemana: “En realidad los soldados del Reich no solo defienden la causa de su patria sino que protegen cada nación europea digna de ese nombre”. El problema estaba en quienes no eran dignos de ese nombre...

    Una constante en la estrategia imperialista nazi consistía en hablar de sus socios y vecinos y pregonar la idea de que la búsqueda común de intereses compartidos había reemplazado a la rivalidad y la competencia capitalistas. Los hitlerianos también fueron pioneros de la globalización y dedicaron mucha atención a asuntos como el sentido europeo de comunidad. Anton Reithinger, gerente del monopolio I. G. Farben, en la conferencia de la Comunidad Económica Europea de 1942, habló del equilibrio entre los diversos intereses de los socios del espacio económico europeo, por una parte, y los intereses comunes de todos los pueblos europeos, por la otra: “Para poner estos intereses en práctica se requiere [...] una creencia en la idea europea y en la misión europea de Alemania”.

    Los arquitectos de la Nueva Europa

    Pero las múltiples declaraciones nazis que se puedan aportar son muy poco comparadas con los planes concretos que dibujaron para la integración económica y política de Europa. No hablamos de que se parezcan a las que luego se pusieron en práctica tras la guerra; lo que estamos diciendo exactamente es que son las mismas, es decir, que la Unión Europea fue diseñada por los nazis.

    Los planes nazis de integración europea eran tanto políticos como económicos. Como dijo Heinrich Hunke, se reconoce la necesidad de un orden político para la cooperación económica de los pueblos. Desde mediados de 1941 Goebbels comenzó a intervenir más en la cuestión europea y le dedicó numerosos discursos, mitines y artículos periodísticos. Llenó las páginas de su semanario Das Reich con consignas europeístas: La nueva Europa, El nuevo orden europeo, el Lebensraum de Europa o La visión de una nueva Europa. Entretanto, Ribbentrop señalaba que la lucha contra el bolchevismo, que unía a muchos pueblos del este de Europa, evidenciaba “una creciente unidad moral de Europa dentro del Nuevo Orden que nuestros grandes líderes han proclamado y preparado para el futuro de las naciones civilizadas. Aquí se encuentra el sentido profundo de la guerra contra el bolchevismo. Es signo de la regeneración espiritual de Europa”.

    Dentro del Ministerio del Exterior, ese interés culminó con la creación de un comité de Europa en el otoño de 1942. Integraban el comité funcionarios del Ministerio del Exterior y expertos del Instituto para el Estudio de Países Extranjeros. Las luminarias eran Alfred Six, director del Instituto de Asuntos Exteriores -que organizó en 1941 una conferencia llamada La nueva Europa, para 303 estudiantes de 38 países- y Werner Daitz.

    En marzo de 1943, se habían trazado planes muy avanzados para una confederación europea. Esos planes adoptaron la forma de constituciones y tratados que delineaban las competencias y la estructura de la futura confederación. El 21 de marzo de 1943 Ribbentrop escribió una nota que comienza así: “Soy de la opinión de que, como ya le he propuesto al Führer en mis actas anteriores, deberíamos proclamar cuanto antes, en cuanto hayamos alcanzado un éxito militar significativo, la Confederación Europea en forma muy específica”. Lo único que paralizó a los nazis en la proclamación oficial de su Confederación Europea fue que el éxito militar significativo que Ribbentrop esperaba no se produjo y las hordas hitlerianas fueron aplastadas en Stalingrado.

    El plan de Ribbentrop proponía invitar a los jefes de los estados en cuestión (Alemania, Italia, Francia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Serbia, Grecia y España) para firmar el instrumento que daría existencia a la Confederación. Junto al memorándum había un borrador que hablaba del destino común de los pueblos europeos y del objetivo de garantizar que nunca estallen guerras entre ellos. También preveía la abolición de barreras aduaneras entre los estados participantes.

    En junio de 1943, un funcionario presentó los elementos básicos de un plan para la nueva Europa a un miembro del Comité de Europa. La sección titulada La organización económica de Europa anticipaba un comercio basado en el principio de la preferencia europea frente a los países no europeos, con el objetivo de llegar a una unión aduanera europea, un centro de clearing europeo y tipos de cambio estables en Europa, con miras a una unión monetaria europea; y la armonización de las condiciones laborales, lo que parece querer decir que todos los trabajadores europeos deberían ingresar en campos de concentración. El proyecto también anticipaba conferencias en cada especialidad (trabajo, agricultura y demás) para decidir las políticas aplicables a toda la Confederación.

    Este documento fue seguido en agosto de 1943 por una Nota sobre la fundación de una Confederación Europea en la que Renthe-Fink escribió: “En la tremenda lucha por el futuro de Europa, los alemanes somos campeones de un nuevo y mejor orden donde todos los pueblos europeos hallarán un lugar legítimo y digno. Hasta ahora hemos evitado hacer una propuesta concreta en lo concerniente a la cuestión europea [...] Si ahora presentáramos la idea de una solución confederada, basada en la libre cooperación entre naciones independientes, ella consolidaría la confianza de los pueblos europeos en nuestra política y aumentaría su voluntad de seguir nuestra guía y trabajar por nuestra victoria”.

    Aunque los principios encarnados en el acto constitutivo de la Confederación Europea anexos al memorándum especificaban que la Confederación era una comunidad de estados soberanos que se garantizaban mutuamente la libertad y la independencia, está claro que, bajo la batuta hitleriana, la confederación ejercería un control casi total sobre los asuntos internos de sus estados miembros: “La economía europea será planificada conjuntamente por los estados miembros según sus intereses comunes y nacionales, decía el documento. El objetivo era incrementar la prosperidad material, la justicia social y la seguridad social en los estados individuales, y desarrollar los recursos materiales y laborales de Europa [...] para proteger la economía europea de las crisis y las amenazas económicas externas. Sugería que las barreras aduaneras que impiden aumentar el comercio entre los miembros de la Confederación se eliminarán gradualmente y que el sistema intraeuropeo de comunicaciones por ferrocarril, autopistas y vías fluviales y aéreas se desarrollará de acuerdo con un plan unificado”.

    El plan europeo de integración de Renthe-Fink preveía la necesidad de un Consejo Económico compuesto por representantes de los estados miembros, el cual se dividiría en comités destinados al comercio, la industria y la navegación, los asuntos de economía y moneda, las cuestiones laborales y sociales, la alimentación, la agricultura y los bosques. El documento repetía los objetivos definitivos de la Confederación:

    “La solución de los problemas económicos, con miras a la inmunidad frente a un bloqueo; la regulación del comercio sobre la base de la preferencia por Europa frente al resto del mundo, con miras a una unión aduanera europea y un mercado libre europeo; un sistema central de clearing europeo y tasas de cambio estables en Europa, con miras a una unión monetaria europea. Los objetivos incluirían la estandarización y mejoramiento de las condiciones de empleo y seguridad social, así como la planificación de largo plazo de la producción industrial, agropecuaria y forestal”.

    Como vemos, la producción agropecuaria ocupaba un ligar prominente en los documentos nazis sobre Europa. Era preciso que la agricultura europea fuera autosuficiente.

    Los documentos nazis también manifestaban que la integración de Europa era inevitable a causa del desarrollo tecnológico. Solían sostener que la fragmentación de los recursos económicos de Europa era un grave obstáculo para la prosperidad y el progreso social de los diversos países. Se requería coordinación y planificación económica: Con el objeto de alentar el comercio mutuo y crear un gran mercado europeo, se eliminarán progresivamente las aduanas y otras barreras entre los países.

    Otro proyecto nazi es lo que cincuenta años después los europeístas llamaron redes transeuropeas, una avanzadilla de la modernidad actual. Según Renthe-Fink, “la experiencia ha mostrado que el actual sistema de comunicaciones de Europa es inadecuado para el aumento de la demanda. La red interna de ferrocarriles, carreteras y líneas aéreas se desarrollará de acuerdo con un plan común”. También el ministro vichysta Jacques Benoist-Méchin, lamentaba la centralización del sistema de transporte francés, como si París fuera el único centro del mundo, y exigía nuevas arterias que se conectaran con las carreteras alemanas e italianas para dar a la infraestructura de transporte de Francia un carácter genuinamente europeo. Un orador de la conferencia sobre la Comunidad Económica Europea proclamó que “el futuro pertenece al transporte motorizado”.

    Las sorpresas de los adelantos nazis no tienen fin. Otro ejemplo es el Tratado Europeo contra el terrorismo de 1977, que está literalmente extraído del Pacto entre Hitler y Mussolini, el llamado Pacto Antikomintern, el acuerdo contra los comunistas. Por eso cuando Rumanía se incorporó a la Unión Europea, emitió una declaración contra el comunismo y, al mismo tiempo, rehabilitó con todos los honores la figura de Antonescu, la versión local de Hitler, Mussolini y Franco.

    Europa es justamente eso y nada más que eso.

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    Los primeros planes para la unión económica y monetaria de Europa los lanzaron los monopolistas en la cumbre de La Haya de 1969. Al año siguiente un grupo dirigido por Pierre Werner, Primer Ministro de Luxemburgo, presentó al Consejo y a la Comisión un informe que establecía las bases de la Unión Económica y Monetaria.

    El documento era un proyecto, llamado Plan Werner, a diez años para promover la liberalización de los movimientos de capital, la convertibilidad irreversible de las monedas comunitarias, la fijación irrevocable de los tipos de cambio, la centralización de la política monetaria y crediticia y, finalmente, la puesta en circulación de una moneda común.

    El colapso del sistema de Bretton Woods y la decisión del gobierno estadounidense de dejar flotar el dólar a mediados de 1971 frenó el Plan y, al mismo tiempo, provocó todo lo contrario a lo que se bucaba: la llamada “serpiente monetaria europea”, una ola de inestabilidad para las divisas que impidió fijar las paridades entre las divisas europeas.

    En 1972 en la cumbre de París, la CEE intentó dar un nuevo impulso a la integración monetaria con la creación de la “serpiente en el túnel”. Era un mecanismo que permitía la flotación controlada de las monedas nacionales (la “serpiente”) dentro de unos márgenes estrechos de fluctuación frente al dólar (el “túnel”).

    Con la crisis del petróleo, la debilidad del dólar y las diferencias de las políticas económicas, este sistema también fracasó y la “serpiente” perdió a la mayor parte de sus miembros en menos de dos años, quedando finalmente reducida a una“zona de influencia del marco alemán” que estaba formada por Alemania, los países del Benelux y Dinamarca.

    El 27 de octubre de 1977 el Presidente de la Comisión Europea, el británico Roy Jenkins, propuso la creación de una moneda única para los 9 países que entonces componían la CEE basada en un presupuesto comunitario formado por el 19 por ciento del PIB de los países miembros.

    Alemania rechazó el proyecto de plano porque hubiera supuesto la creación de un sistema de compensaciones parecido al que tiene España en su régimen autonómico, en favor de los países más desfavorecidos. De ahí que 15 años después el acta fundacional del euro insistiera en la noción de “responsabilidad presupuestaria individual” de cada país.

    Al año siguiente se renovó el impulso para crear una zona de estabilidad monetaria con la cumbre de Bruselas y la creación del Sistema Monetario Europeo (SME), que se basaba en tipos de cambio fijos pero ajustables. Las monedas de todos los Estados miembros, excepto el Reino Unido, participaron en el mecanismo de tipos de cambio conocido como MTC I.

    Los tipos de cambio se basaban en tipos centrales frente al ecu, la “unidad europea de cuenta”, que se calculaba sobre la base de una “cesta” con las divisas de los países miembros. Las fluctuaciones monetarias se debían contener de modo que no superasen un margen del 2,25 por ciento por encima o por debajo de los tipos bilaterales, a excepción de la lira italiana, cuyo margen era del 6 por ciento.

    Durante diez años el SME funcionó bien, ayudando a mantener la estabilidad de los tipos de cambio. La revaluación del marco en 1979 no causó mayores problemas, pero cuando Miterrand llegó al poder en 1980, devaluó el franco tres veces seguidas, hasta que en París empezaron a someterse. A ello contribuyó Jacques Delors, socialista como Mitterand, que se colocó al frente de la Comisión Europea.

    En esta etapa se incorporaron a la CEE los países del sur de Europa, entre ellos España. Eran los tiempos de Thatcher y Reagan, de la desindustrialización de las grandes potencias capitalistas y las reconversiones industriales, un proceso que luego se llamó“financiarización”, de los grandes movimientos de capitales y la explosion de la deuda pública de muchos países del Tercer Mundo.

    En Europa la apertura de los mercados de capitales no rompió la estabilidad cambiaria hasta 1992, cuando se desata una fuerte especulación por el fracaso del referéndum danés sobre Europa. La lira italiana y la peseta se devaluaron y la libra esterlina abandonó el SME.

    La especulación se reprodujo al año siguiente, agotando las reservas del Banco de Francia. Tuvieron que elevar los márgenes de fluctuación del 2,5 por ciento al 15 por ciento. En 1993 el SME había desaparecido de hecho.

    Los monopolistas europeos no sólo achacaron el fracaso a la especulación sino que pusieron su remedio en la moneda única. Era la única garantía de estabilidad... para las potencias imperialistas europeas y los grandes monopolios, que cambiaron la especulación de divisas por la especulación de los tipos de interés. Es el imperio de lo que los economistas llaman la “prima de riesgo”.

    Alemania empezó a tomar las riendas del asunto, para lo cual realizó previamente una profunda reestructuración de su economía. Desde la posguerra el capital monopolista alemán tiene un serio problema con el volumen de fuerza de trabajo, como consecuencia del hundimiento demográfico, al que luego se añadió su envejecimiento y la imperiosa necesidad de asegurar el futuro de las pensiones.

    El rechazo del Plan Jenkins en 1977 procedía de esa necesidad de evitar las subvenciones a terceros países para capitalizar lo máximo posible. La situación se encuadra también en el marco de la desindustrialización y “financiarización” en la que también se vuelca la economía alemana.

    Además, en 1990 cayó el bloque del este de Europa y Alemania logró imponer su reunificación, presentando como una “carga” económica y presupuestaria a la República Democrática Alemana. Es el mismo estilo que luego Helmut Kohl aplicó a toda la CEE: Alemania impone el Tratado de Maastricht como si abandonar el marco, una divisa fuerte, a cambio el euro, una incógnita, fuese la consecuencia de un “compromiso” con los demás “socios”.

    Era puro teatro. La sentencia de 12 de octubre de 1993 del Tribunal Constitucional de Karlsruhe rememora la paranoia alemana por excelencia desde hace un siglo, la estabilidad monetaria, elevándola a principio fundamental de la Constitución (Grundgesetz) o, por decirlo más llanamente: Alemania no va a pagar las deudas de nadie, como volvió a recordar en setiembre de 2011 con motivo del rescate a Grecia. Podía haber añadido: directa o indirectamente, es decir, no va a admitir la emisión de eurobonos, o sea, la monetización de deuda.

    Así, el Banco Central Europeo es un segundo Bundeskank. Su objetivo no es la igualdad (“convergencia”) ni el crecimiento sino la estabilidad. Gracias a Alemania, los demás países de Europa disfrutan de tipos de interés bajos que les permiten endeudarse para comprar mercancías... alemanas.

    En fin, todo podía haber sido muy bonito de no ser por la crisis que a algunos países, como Grecia, les ha conducido al desastre. Alemania tuvo que salvar a sus bancos y Grecia no tenía nada que salvar.

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    El portavoz de las FDS/YPG anunció ayer el inicio de las operaciones militares conjuntas con las tropas de Estados Unidos para asaltar Raqqa. El plan consiste en comenzar por el aeropuerto de Tabaqa, que será acondicionado para que lo pueda utilizar la aviación de Estados Unidos.

    Tabaqa es una localidad situada a 55 kilómetros al oeste de Raqqa, a lo que hay que añadir la llegada de 500 rangers a la misma localidad hace dos días. No es una sorpresa para el ejército sirio, al que le cortan su avance hacia Raqqa.

    Hasta ahora las tropas de Estados Unidos y las FDS/YPG se habían situado en los frente del norte y el este, dejando al ejército sirio el oeste, por donde avanzaban desde Alepo.

    El primero aviso se produjo el mes pasado, cuando la aviación de Estados Unidos bombardeó Tabaqa y Jarrah, en Alepo, en un claro mensaje dirigido a Damasco sobre los límites que no deben cruzar, dice el diario libanés Al-Ajbar.

    Pero mientras no se aclare quién gana el golpe de Estado en Washington, las intenciones ultimas de Estados Unidos son cada día más confusas. El miércoles el secretario de Estado, Rex Tillerson, volvió a insisitir -una vez más- sobre la creación de “zonas de seguridad” en Siria en una conferencia en Washington en la que participaron 68 países.

    En esa misma conferencia el general Joseph Scrocca aseguraba todo lo contrario: el Pantágono no ha recibido instrucciones para crear “zonas de seguridad” en Siria.

    No obstante, si de las palabras pasamos a los hechos, la presencia de Estados Unidos en Tabaqa no deja lugar a dudas de su interés por impedir el paso al ejército sirio hacia el este, incluso más allá de de Raqqa, en la frontera de Siria con Irak, que sería una manera de impedir una futura alianza entre ambos países.

    El plan de los imperialistas en Siria es el mismo que en Irak: impedir las alianzas y promover las divisiones. “Divide et impera”.

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    Juan García Oliver
    [Oslo, 15 de setiembre de 1940]

    El cónsul de la Unión Soviética me indicó que mi solicitud de visado de tránsito no se tramitaba en el consulado, sino que la atendía personalmente la embajadora de los Soviets en Suecia, la camarada Alejandra Kollontai.

    La embajada estaba en el mismo edificio, y se ascendía a ella por una amplia escalinata. Al final de la escalinata me estaba esperando una señora de porte distinguido y cabello canoso. Era Kollontai [...]

    Era una mujer inteligente, de sólida cultura. No hizo ninguna alusión a mi filiación anarquista. Solamente me dijo que le era muy grato saludar al que fue miembro del gobierno de la República española y al gran luchador revolucionario que yo había sido.

    - Tengo el encargo–me dijo- de mi gobierno de saludarle y, por tratarse de un largo viaje a través de la Unión Soviética, expresarle la seguridad de que, en caso de cualquier situación conflictiva que se le pueda presentar los amigos estarán siempre dispuestos a ayudarle [...]

    Me pidió el pasaporte para ordenar que le extendieran el visado de tránsito. Como disponía del diplomático y del Främlingpass, le pregunté cuál sería preferible.

    - Cualquiera de los dos; la Unión Soviética todavía reconoce a la República española. Sin embargo–dijo- acaso le convenga más el Främlingpass... Pero le visaremos los dos y usted use el que más le guste [...]

    - Vea usted camarada, tengo el encargo de interesarme por sus asuntos. Así que me dispensará si le pregunto cómo piensa salir de la Unión Soviética. En fin, para qué quiere usted el visado de tránsito.

    - Tengo pensado ir a Vladivostock donde, al parecer, puede embarcarse para América.

    - Ese es el asunto. Desde Vladivostock todos los que van a América, del norte o del sur, se dirigen al Japón, donde hay línea de vapores para todo el mundo. Pero usted camarada, creo que no debe correr el riesgo de ir al Japón, de donde podrían conceder su extradición a la España de Franco.

    - Si no es por el Japón Fru Kollontai–le dije- ¿por dónde podría ir a América desde Vladivostock?

    - Preste atención. El gobierno soviético tiene un contrato con algunos barcos de la Johnson’s Line, una compañía sueca [...] Pero el contrato que tenemos con ella obliga a la Johnson’s Line a no admitir pasajeros, excepto los que autoriza el gobierno soviético [...] Puede decirle usted que está autorizado por el gobierno soviético y que, en caso de duda, me hablen por teléfono.

    - Veo que los amigos a que usted se refirió han pensado en todo. ¿Sabía usted que, en tanto que anarquista, me he opuesto a los comunistas en España?

    - De usted, camarada Oliver, lo sabemos todo. Y es usted bienvenido entre nosotros. Que tenga buen viaje–me dijo al tiempo que me entregaba los dos pasaportes visados.

    - Muchas gracias Fru Kollontai, a usted y al gobierno soviético [...]

    [Moscú, 19 de setiembre]

    Desayuné y sali a la calle. Estuve tentado de preguntar si a un viajero en tránsito, como yo, le estaba permitido deambular por las calles. ¡Había oido y leído tanto sobre lo pemitido o no en la URSS! Me decidí a salir sin pedir la opinión de nadie.

    Nadie me detuvo, nadie me preguntó a dónde iba, nadie me siguió. Estaba palpando cuán exageradas eran la noticias que circulaban sobre la vida en la Unión Soviética. El gobierno soviético sabía de mi llegada a Moscú y no me lo daba a entender. Ninguna insinuación de amistosa vigilancia ni de oficiosa benevolencia. Nada, como si yo no existiese. Los sovieticos sabían ser discretos.

    Llegué a la Plaza Roja, con las murallas del Kremlin a la derecha, la tumba de Lenin casi en el centro y al fondo una bonita Iglesia de torres coronadas de cúpulas como cebollas.

    La venstisca era molesta y no formé en la cola, ya larga, de visitantes de la tumba de Lenin. Anduve por varias calles y avenidas [...]

    - Me dijeron en Intourist que saldrían esta noche en el Transiberiano, rumbo a Vladivostock. Le deseo muy bien viaje. Ahora vamos por la calle Pedro Kropotkin un señor muy bueno para sus siervos, a los que repartió sus tierras antes de la revolución de octubre. Por eso se le recuerda con cariño [...]

    Pronto llegaron los otros pasajeros que ocuparían el compartimento. Eran tres militares, dos oficiales y un cabo. Después supe que pertenecían a la guarnición de Vladivostock. Cambiamos saludos y se sentaron. Se comportaban entre sí con verdadera camaradería. Sólo hablaban ruso: mi viaje prometía ser de lo más aburrido.

    El tren se puso en marcha [...] Sí pude observar que en cada estación se levanta sobre una base un busto de Stalin [...]

    [Vladivostock, 28 de setiembre]

    Nos fuimos hacia el puerto. No pudimos penetrar en él. No era un puerto abierto y libre. Estaba amurallado, con muros de unos tres metros de altura. Donde llegamos había dos puertas, una muy grande y otra chiquita. Un papelito pegado decía en ruso: Prohibido pasar sin autorización de Inflota [...]

    No tenía más remedio que recurrir a las grandes resoluciones. Y me acordé de lo que dijera Kollontai: los amigos me ayudarían. Tenía que jugar aquella carta. No sabía a qué amigos se refería la camarada embajadora, ni cómo entrar en contacto con ellos. Pero seguro que existían. Kollontai no me lo dijo en respuesta a algo que yo le pidiera sino espontáneamente, como si se tratase de un ofrecimiento [...]

    Regresé aprisa al hotel, entré en la oficina de Intourist y al encargado de atender a los viajeros le dije:

    -¿Es usted el jefe de Intourist en Vladivostock?

    - No, no lo soy, pero estoy facultado para atender a los viajeros

    - Lo sé. Sin embargo, me urge muchísimo hablar con el jefe [...]

    Pasó como un cuarto de hora. El empleado me avisó de que el jefe me recibiría [...]

    Quería entrar en contacto con el capitán del buque antes de que zarpase.

    - Comprendo muy bien su problema. Pero vea usted que no somos nosotros quienes lo hemos creado. Ni aquí ni en cualquier otra ciudad del mundo habría tiempo suficiente para resolverlo, de manera que usted, fulminantemente, lograse salir a las tres de la tarde.

    Me miró como queriendo decir que nada especial podía hacer por mí. Insistí. Saqué del bolsillo el pasaporte diplomático de la República española, del que no había hecho todavía uso. Entregándoselo, le dije:

    - Cuando en Estocolmo Alejandra Kollontai, la embajadora soviética, me lo entregó, me dijo que si me ocurriese cualquier contrariedad, podía estar seguro de que los amigos me ayudarían. Pues bien, eso es lo que deseo: que me ayuden los amigos.

    Al escuchar el nombre de la señora Kollontai, el jefe de Intourist hizo una ligera inclinación de cabeza y se puso a leer el pasaporte. Cuando lo hubo hecho, me miró como si yo no fuese ya el viajero de Främlingpass, el apátrida.

    - ¡Pasaporte diplomático de la República española! Me siento honrado de tenerle aquí. Espero que podamos resolver sus problemas.

    Hizo por lo menos cinco llamadas telefónicas. Cuando terminó me dijo:

    - Por nuestra parte todo resuelto favorablemente. Lo llevaremos enseguida con el capitán del barco para que pueda arreglarse con él. ¿Tiene usted el equipaje listo?

    - Si, lo tengo listo. Se trata solamente de una maleta

    - Tenemos dos automóviles para el servicio de los viajeros. Pero están fuera del hotel. Nos queda solamente un camión de carga ¿No tendrá inconveniente en ir montado junto al chófer?

    - Ningún inconveniente.

    - Pues recoja su equipaje. Lo acompañarán dos miembros de la seguridad. En mi nombre en el todas las autoridades de esta población, ¡que tenga usted buen viaje!

    - Muchas gracias, a usted y a las autoridades soviéticas. Nunca olvidaré que, desde la camarada Alejandra Kollontai hasta usted, he gozado de la protección de los amigos [...]

    Llegamos a la puerta de entrada al puerto. El oficial de guardia no permitía que se diera un paso más adelante. Había recibido la orden de hacerse cargo de mí y de conducirme hasta el jefe de Inflota. Además, no quería permitir que me acopañasen los dos miembros de la seguridad. Era evidente que se trata de un problema de prerrogativas entre dos autoridades opuestas.

    En Inflota me recibió el almirante en jefe del puerto militar de Vladivostock. Era la más perfecta estampa de oficial de la Marina que hubiesen deseado los productores cinematográficos norteamericanos. Cordialmente me estrechó la mano y me dijo en francés:

    - He recibido órdenes de hacer todo lo posible para dejarle a bordo del barco sueco. He enviado a mi ayudante a buscar al capitán del Margaret Torden [...]

    La milicia del barco aseguró que velaría por mí hasta que zarpara el barco, y los miembros de la seguridad de Intourist y del puerto se fueron los cuatro, satisfechos de no tener responsabilidades.

    Para mis adentros me dije que ni Stalin podría salir clandestinamente de la Unión Soviética. Tenía que reconocer que las autoridades soviéticas, los amigos, habían sabido hacer las cosas. No me perdieron de vista ni un minuto desde el aeropuerto de Vilna hasta Vladivostock. Sabían quién era yo y a dónde iba, pero nunca se mostraron. Nada pedí, nada me dieron. Pero cuando solicité su ayuda, fui tratado no como un ex ministro de la República española sino como un ministro en funciones. Comprendí que quedaba en deuda con aquellas gentes. También me di cuenta de la amenaza que se cernía sobre todo el país, apretado entre el Japón y Alemania como por un enorme cascanueces. Después me enteré de que no dejaban penetrar en el puerto a los viajeros: los llevaban fuera del puerto y eran conducidos en barca a los buques. Al permitirme entrar en el puerto y recorrerlo, me habían dado muestras de confianza que merecían defensa por mi parte cuando les alcanzase la tormenta.

    Los muelles del puerto de Vladivostock estaban llenos de grandes cajas de madera con letras que indicaban que procedían de Estados Unidos. En una gran explanada del puerto se veían simétricamente alineados aviones de combate americanos, todavía con funda verde olivo que les serviría de protección. Maquinaria, equipos, aviones. Vi que la guerra se acercaba a la Unión Soviética. Estaba tan cerca que acaso me agarrase en el mar. Favor por favor. Si la URSS entraba en guerra, la defendería.

    Juan García Oliver, El eco de los pasos, Ruedo Ibérico, Barcelona, 1978, pgs.537 y stes.

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    La publicación del libro “Hit and run” por los periodistas neozelandeses, Nicky Hager y Jon Stephenson, que trata sobre la intervención de la unidad de las fuerzas especiales de su país en Afganistán, ha levantado una enorme polémica.

    La SSA (Special Air Service) neozelandesa, la única unidad de élite de que dispone el ejército, fue enviada en 2010 a Afganistán y su contribución a la guerra contra los talibanes es el orgullo del país, ha sido varias veces condecorada...

    Son las consecuencias de mantener ocioso a algo, unas tropas en este caso, que siempre tienen que estar activas porque lo que no se utiliza frecuentemente se oxida, sobre todo si se trata de algo “de élite”.

    Los ejércitos imperialistas han entrenado para matar y tienen que matar. Si no hay guerra se la inventan y acuden en ayuda de sus jefes, en este caso Estados Unidos que con países como Nueva Zelanda reviste sus guerras con los andrajos de supuestas coaliciones “internacionales”.

    El caso es que en agosto de 2010 un teniente de la unidad, Tim O’Donnell, murió como consecuencia de la explosión de un artefacto explosivo en Baghlan y los mercenarios neozelandeses salieron inmediatamente a la caza del afgano, a saciar su apetito de sangre y de venganza.

    Su diana fueron un grupo de civiles afganos de lo más pacíficos que vivían tranquilamente en seis pequeñas poblaciones, entre ellas una niña de seis años. Todos fueron masacrados cobardemente por los criminales neozelandeses.

    En su momento la matanza fue denunciada por Mohammad Ismail, jefe del distrito de Tala Wa Barfak, al que nadie prestó atención. Entonces habló de que 8 civiles habían sido asesinados en un ataque dirigido desde helicópteros estadounidenses.

    En Wellington, la capital de Nueva Zelanda, lo desmintieron rápidamente y entre la palabra de un afgano y la de un neozelandés no cabe ningún tipo de dudas.

    La versión que inventaron en Neva Zelanda fue la siguiente: nueve talibanes habían sido “neutralizados” en el curso de una misión heroica, otra más de nuestras SSA.

    En ese tipo de matanzas simpre hay unos responsables directos, los mercenarios de aprietan el gatillo contra el primero que se pone por delante, aunque sea un niño, y los canallas se aplauden, los encubren y justifican desde los despachos, vestidos con un impecable traje.

    La tarea de estos últimos es iniciar la saga de desmentidos, sembrar la confusión, dejar pistas falsas... En Nueva Zelanda la polémica está servida. Por un lado está la versión oficial y por la otra los conspiranoicos de siempre que ven fantasmas por todas partes.

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    Emmanuel Macron
    En Francia los sondeos presidenciales ponen por delante a Emmanuel Macron, un prototipo del político moderno, con estudios universitarios muy brillantes, máster en especialidades tan apasionantes como la política fiscal, profesional, burócrata curtido, a pesar de su juventud, en organismos de esos cuyos nombres aparecen y desaparecen...

    Todo en diez años. Su aspecto es como el de Albert Ribera, fraguado en una escuela de diseño, aunque la imagen -según dicen- no es tan importante, ni siquiera en esta era de mercadotecnica. Lo importante es quién le ha llevado de la mano hasta la cumbre, aparte de sus propias cualidades, que otros también acaparan.

    ¿Habrán sido los rusos?, ¿será Macron el candidatu manchú?, ¿el Trump de las elecciones presidenciales francesas?, ¿otra injerencia rusa en las democracias consolidadas?

    Por si las moscas la CIA vigila de cerca a Macron, tan de cerca que en 2012 ordenó a la NSA que interceptara todas las comunicaciones entre los candidatos franceses, según se desprende de la correspondencia privada de Hillary Clinton. Sin embargo, Macron es un político en la línea de Clinton, totalmente opuesto a Trump; no es uno de esos “populistas”.

    Cuando en 2002 Macron acabó sus estudios en la Escuela Nacional de Administración, comenzó a hacer prácticas con un millonario, Henry Hermand, marca de una cadena de conocidos supermercados, al que la socialdemocracia había nombrado prefecto de la provincia de Oise. El millonario le enseña a Macron que ya no se puede ser conservador, ni liberal, ni mucho menos un reaccionario. El político moderno debe ser necesariamente “progre”, abierto a los cambios, las modas y las últimas tendencias y dispuesto a cambiar cuaquier cosa para que todo siga igual.

    John Podesta
    Este tipo de políticos surgen de la misma factoría que John Podesta, el jefe de campaña de Clinton: el “Center for American Progress”. El secreto de los progres de plástico es no hacer ascos a nada, por lo que tras acabar sus prácticas, Macron empezó a trabajar como inspector de finanzas con otro padrino del costado político opuesto, Jean Pierre Jouyet, un jerifalte de Instituto Aspen, núcleo de los “doberman” más reaccionarios de Washington.

    Cuando otro “doberman”, el Presidente Sarkozy, crea la Comisión Attali para promover el librecambismo y el europeísmo, Jouyet coloca en ella a su joven peón para se forje en la mediocridad moderna vestida con sus mejores galas. Las inovaciones de Attali y su comisión no van más allá de la creación de una institución financiera internacional, otra más, la democractización del mundo y la Unión Europea como modelo y, a la vez, como laboratorio.

    La Comisión Attali era un nido avispas. Gracias a ella Macron trabó contacto con Serge Weinberg, un peón de Laurent Fabius, la izquierda, y con  François Henrot, de la banca Rotschild y de la French-American Foundation que busca jóvenes de plástico para convertirlos en los políticos del futuro, secuaces de los intereses de Estados Unidos en Francia.

    En 2012 llegó el momento de dar el salto: en tiempos de Hollande, la izquierda, a Macron le nombran secretario general adjunto del Elíseo, que es una manera de decir, “chico de los recados”, como aquellos botones que había antes en la banca, que empezaban de consejes y a veces llegaban a dirigir una sucursal.

    Así sucedió y el conserje que llevaba los cafés por la mañana acabó siendo ministro de Economía en un tiempo récord. Fue el año que la CIA ordenó a la NSA que vigilara las comunicaciones francesas y del mensaje de Clinton en el que meciona a Macron, entonces un desconocido, con una asombrosa precisión.

    Tras las elecciones francesas no sucederá lo mismo que tras las elecciones estadounidenses porque ocurrirá lo que está previsto de antemano: no ganará el candidato manchú sino Macron. Los rusos no habrán manipulado las elecciones; las habrá manipulado el otro bando y eso no es ningún escándalo; ni siquiera es noticia.

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    Los 20 principales bancos europeos, entre los que se encuentran Santander y BBVA, registran un 26 por ciento de sus beneficios en paraísos fiscales, un porcentaje nada acorde con la actividad económica real que desarrollan en esos países, según un informe de Oxfam y la Fair Finance Guide International publicado hoy.

    Los bancos utilizan paraísos fiscales para evitar el pago de los impuestos que les corresponden, facilitar a sus clientes la elusión de estos o sortear ciertas regulaciones o requisitos legales.

    Las empresas subsidiarias ubicadas en paraísos fiscales resultan de media el doble de lucrativas para los bancos que las ubicadas en otros lugares. Por cada 100 euros de actividad, las entidades bancarias obtienen un rendimiento de 42 euros en los paraísos fiscales, en comparación con los 19 euros que ganan de media en otras ubicaciones.

    El informe señala que un empleado de banco en un paraíso fiscal genera un beneficio medio de 171.000 euros anuales, cuatro veces más que un trabajador medio, que aporta un promedio de 45.000 euros anuales.

    En 2015 los bancos europeos obtuvieron al menos 628 millones de euros en beneficios en paraísos fiscales en los que no contaban con ningún trabajador. Por ejemplo, el banco francés BNP Paribas ganó 134 millones de euros libres de impuestos en las Islas Caimán, donde carecen de personal.

    Algunos bancos han reportado beneficios en paraísos fiscales pese a reportar pérdidas en otros países. Así, el banco alemán Deutsche Bank registró en 2015 escasos beneficios o incluso pérdidas en sus principales mercados, mientras obtuvo 2.000 millones de euros en paraísos fiscales.

    En 2015 los 20 principales bancos europeos ganaron 4.900 millones de euros en Luxemburgo, más de lo que obtuvieron en Reino Unido, Suecia y Alemania juntos.

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    Como es costumbre, la Audiencia Nacional hace magia circense: convierte a las víctimas en verdugos y a la inversa. En auto publicado esta mañana el juez Velasco acusa al gobierno de Siria de terrorismo y desaparición forzada basándose en el archivo fotográfico de un tal “César”, que es uno de tantos montajes fradulentos orquestados por los imperialistas para justificar la agresión contra Siria (*).

    El Archivo César apareció como por arte de magia el 20 de enero de 2014, casi por casualidad, dos días antes de que comenzaran las negociaciones de paz de Ginebra y con el evidente propósito de prolongar la guerra lo máximo posible.

    Bajo el nombre de “César” se oculta un antiguo fotógrafo del ejército sirio que no quiere exponer su identidad porque asegura poseer 50.000 imágenes que documentan la torturas y crímenes cometidos contra 11.000 detenidos por la policía siria.

    Como también es costumbre, las fotos han dado la vuelta al mundo. Un equipo forense contratado por la empresa de abogados Carter-Ruck y pagado por Qatar se encargó de autentificar las fotos en poder de “César”. Sin ningún género de dudas, por supuesto.

    El informe de los leguleyos de Carter-Ruck aseguran que de las 55.000 que forman la colección, la mitad fueron obtenidas por “César” y el resto por otros fotógrafos, aunque son similares entre sí. Quedaba demostrado que el gobierno de Siria comete “asesinatos a escala industrial” y con alguien así no se puede negociar. Hay que acabar con él mediante la guerra.

    Luego las fotos se han paseado y exhibido en distintas exposiciones para demostrar al mundo el horror. Un auténtico gulag. Las ONG humanitarias han puesto el grito en el cielo. Las fotografías -según dicen- estuvieron en poder de una organización opositora llamada “Asociación Siria de Desaparecidos y Presos de Conciencia”, que se las entregó en diciembre de 2015 a Human Rights Watch para que las examinara.

    Tras estudiarlas, la referida ONG publicó un informe titulado “Si la muerte hablara” en el que reconoce que del total, un 46 por ciento no muestran nada parecido a torturas sino a soldados muertos y víctimas de las explosiones de coches bomba o, dicho en otras palabras: la mitad de los muertos que aparecen en las fotos no fueron asesinados por el gobierno sino por los opositores.

    Pues bien, tomen nota: esas fotos nunca se han exhibido en público porque muestran la existencia de una guerra y el verdadero carácter terrorista de la oposición siria. Sólo se ha mostrado la otra parte, la que -supuestamente- corresponde al gobierno.

    ¿Qué se puede decir de esa parte? Aparte de que las personas que aparecen están muertas, poco más. Hay indicios de que algunos corresponden a muertos en combate, pero ni siquiera es posible determinar el bando del que formaban parte. Algunos aparecen muertos en los hospitales y no en cárceles o centros de detención. Hay cadáveres en avanzado estado de descomposición. Ciertamente, los hay que muestran signos evidentes de haber sido torturados, pero es un exceso de imaginación que de las fotos se pueda deducir al responsable de ellas.

    Al montaje de los leguleyos de Carter-Ruck y al de Human Rights Watch se suma ahora la Audiencia Nacional. La farsa está servida. Tratándose de Siria todo es posible. Incluso que un gobierno atacado por los teroristas sea acusado de aquello a lo que está combatiendo.

    (*) http://www.syriasolidaritymovement.org/2016/03/03/the-caesar-photo-fraud-that-undermined-syrian-negotiations/

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    Un antiguo preso político vasco, Jon Iurrebaso Atutxa, que negoció con el Gobierno del PSOE, cree que Sortu “hará lo posible y más” para criminalizar al Movimiento pro Amnistía y contra la Represión, como ha hecho su capataz, Arnaldo Otegi, al que acusa de “chivato” y a los renegados de “cipayismo político”.

    En un artículo remitido a los medios de comunicación, Iurrebaso considera “escandaloso” el llamamiento realizado por la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, al “apartheid” contra el movimiento por la amnistía y su “incitación al odio para con estudiantes y militantes”.

    El expreso señala que “justo parece que está finalizando la que parecía la interminable campaña de ‘todo es ETA’, cuando recién comienza la de ‘todo es ATA’.

    “No es una cosa curiosa, banal y menos casual. El ‘todo es ETA’ no pretendía acabar con la disidencia como algunos se prestaban a concluir, sino más bien tenía otro fin, y no era otro que el de atacar lo más peligroso e importante tanto para el Estado español y francés como para la burguesía vasco-española”, añade.

    A su juicio, una vez “acabada ETA”, la intención es “localizar al siguiente a atacar”. “Necesitan acabar todo lo que huela a disidencia, desobediencia, descontrol para el sistema, posición revolucionaria, posición de clase, posición solidaria, futuro libre y socialista”, asegura.

    El comunicado enmarca la existencia de “dinámicas para la criminalización” del Movimiento por la Amnistía y contra la Represión, y alude a las declaraciones del expresidente del PSE-EE Jesús Eguiguren, que afirma que ATA, el Movimiento pro Amnistía y contra la Represión, “es un reducto pequeño”, y que Sortu “hará lo posible para que quede en la mínima expresión”.

    “Claro que Sortu hará lo posible y más, y lo de posible es un chicle extensible hasta bien lejos, y Sortu o Arnaldo Otegi lo ha estirado más que de sobra”, afirma Iurrebaso, quien subraya que el renegado ha calificado a ATA como “una escisión de la izquierda abertzale contraria al cese de la lucha armada. Y afirmar eso es criminalizar”, añade.

    Eso “supone preparar el terreno para posibles detenciones que podrían sumar años de cárcel”. “En Euskal Herria algo sabemos de eso y también sabemos que eso es una práctica de peaje político a los poderes, peaje político para defender rastreramente las propias posiciones de Sortu y peaje político que exige el cipayismo político en Euskal Herria, explica el comunicado.

    En este sentido, insiste en que a eso, popularmente, “se le llama chivato, y no porque sea verdad lo que afirma, sino porque lo hace sabiendo que servirá para criminalizar”.

    El comunicado también se refiere a la consejera de Seguridad del Gobierno vasco, Estefanía Beltrán de Heredia, que ha asegurado que se ven “manifestaciones públicas por miembros de ATA haciendo un alarde del uso de la violencia”, y la sociedad vasca “tiene que trabajar para aislar a estos elementos violentos”.

    “Beltrán de Heredia, política de orden del PNV, afirma que miembros de ATA enaltecen la violencia. Opinar es enaltecer. Eso es lo que dice la Audiencia Nacional española a la que obedece primorosamente”, manifiesta el expreso.

    A su juicio, de esta forma, trata de“criminalizar” al Movimiento pro Amnistía y contra la Represión, “a todo lo que se mueva alrededor y por supuesto a toda la izquierda abertzale que no sea la oficial”. Además, la acusa de empujar a “aislar a los de ATA” porque le preocupa “no poder controlarlo para poder influir en él”.

    “Me parecen escandalosas esas llamadas a demonizar, la reclamación del apartheid y la incitación al odio que hace para con estudiantes y militantes que manifiestan su propio pensamiento. Mi solidaridad personal para con todos ellos”, concluye.

    http://www.europapress.es/nacional/noticia-expreso-eta-arremete-contra-otegi-llama-chivato-criticas-ata-20170327102106.html

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    Saleh Muslim, del PYD kurdo
    En unas declaraciones a la agencia Reuters, ayer el máximo dirigente del partido kurdo PKK-PYD, Saleh Muslim, confesó que la aspiración de sus milicias es apoderarse de la ciudad árabe de Raqqa con ayuda de las tropas del Pentágono para anexionarla a Kurdistán.

    Actualmente Raqqa es uno de los bastiones más importantes que tiene el Califato Islámico en Siria, un lugar al que convergen dos ofensivas distintas, tanto del ejército regular como de la alianza formada por Estados Unidos y sus socios de las FDS-YPG con propósitos diametralmente opuestos.

    En Siria los kurdos siguen el modelo impuesto por los imperialistas en Irak. Bajo calificativos tales como “descentralización”, “federalismo” e incluso “democracia” tratan de lograr varios objetivos simultáneamente:

    - dividir a un país que no han logrado derrotar
    - expandirse, apoderándose por la fuerza de ciudades y regiones que no son kurdas
    - asegurar la presencia permanente de tropas del imperialismo en la región

    Las milicias kurdas de PYG ya controlan importantes territorios adyacentes con la frontera turca, donde disfrutan de una autonomía de hecho que Estados Unidos se encarga de garantizar frente a los intereses opuestos de Turquía, que el verano pasado invadió Siria para tratar de impedirlo.

    Rojava amenaza con ejercer de cuña entre Siria e Irak, por un lado, y Siria y Turquía, por el otro. Según Muslim, tras su liberación, los habitantes de Raqqa deberán pronunciarse sobre su futuro, aunque él está convencido de que elegirán el sistema “democrático federal” que les ofrecen los kurdos.

    “Nosotros lo pensamos porque nuestro proyecto es para toda Siria y Raqqa puede formar parte de él”, añadió Muslim. Raqqa debe encontrarse entre “manos amigas”, sin las cuales la ciudad podría ser un peligro para toda Siria, sobre todo para el norte, el sistema federal y las regiones autónomas, explicó.

    Muslim se expresaba en la alambicada verborrea inaugurada a principios de los noventa por el dirigente del PKK turco Abdullah Öçalan en su libro “Confederalismo democrático”. Tras la caída del Telón de Acero, en su VI Congreso celebrado en 1998 el PKK recorrió el camino que va de un “socialismo científico” impostado a las viejas recetas del socialismo utópico y la autogestión.

    Tanto el PKK como el PYD también se olvidaron de la independencia de Kurdistán para poner la atención en los kurdos de la diáspora, lo cual refleja un cambio sociológico: las ciudades más importantes, tanto de Turquía como de Siria, tienen una enorme población kurda. Aunque los pies de esos emigrantes están en otro lugar, su cabeza sigue en Kurdistán y forman parte de organizaciones kurdas.

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    Dos mil millones de dólares es lo que pagará el Gobierno nacional en la compra de aviones de caza, tanques de guerra, misiles y helicópteros, entre otras armas de guerra. A mediados del año pasado, el Ejecutivo nacional envió a Estados Unidos un extenso listado de equipamiento militar que se utilizaría para “combatir el terrorismo”, eufemismo utilizado por los dirigentes del gobierno de Mauricio Macri en larga reivindicación de derogar la Ley de Seguridad Interior, que prohibe la participación del Ejército en tareas de seguridad.
    El portal El Destape publicó la nota que Martín Lousteau le envió al congresista Peter Visclosky en la que adjuntó el listado de equipamiento en materia militar solicitada por el país para “combatir el terrorismo” citando como referencia una reunión que mantuvo con los diputados Eduardo Amadeo y Luciano Laspina, de Cambiemos. La compra es la más grande desde que los militares de la última dictadura cívico-militar se hicieron de armamento para ir a combatir a las Islas Malvinas.
    Sea cual sea contará con 12 helicópteros de ataque Cobra AH1, utilizados por el ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam, la del Golfo y la del Líbano, unos 10 helicópteros modelo Chinook, utilizados en la guerra de Malvinas, otros 16 Black Hawk UH60, otro tipo de aeronave de transporte táctico, conocido mundialmente por su rol en la Guerra de Irak, y por último unos 26 helicópteros Bell 412, lo que representaría un total de más de mil millones de dólares.
    El Ejército argentino pidió esto y más: 182 tanquetas de guerra tipo StryKer, modelos M1128, M1130, M1132, M1134 y M1139, que son utilizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. Las mismas están equipadas con ametralladoras calibre 50, lanzadoras de granadas y cañones de 105 milímetros. También se pidieron 80 lanzamisiles Javelin, un modelo portátil desarrollado por el gobierno estadounidense para derribar tanques y avionetas.
    Por su parte, la Fuerza Aérea hizo su listita y algunos deseos ya fueron concedidos. Pese a que en el país se diseñan aeronaves similares, el Gobierno nacional solicitó unos 24 aviones de caza Texan T6, de los cuales ya se compraron unos 12 según se anunció oficialmente hace tan sólo un mes. Los Texan son aviones de entrenamiento avanzado para pilotos, que fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial y durante las décadas posteriores. El costo total de estas aeronaves superaría los 280 millones de dólares.
    También pidieron 12 aviones de caza F-16 FightingFalcon, un cazabombardero desarrollado por EEUU en la década del 70 que ya no es producido para sus fuerzas armadas, sino que es material exclusivo de exportación. Este avión es considerado supersónico (viaja más rápido que la velocidad del sonido) y fue utilizado en la Guerra del Líbano, de Afganistán y en la invasión de Estados Unidos a Irak, entre otros conflictos armados, y el costo total de la compra rondaría la exorbitante suma de 250 millones de dólares.
    La Marina también realizó su propio listado de “necesidades“, y requirió, entre otras cosas, dos aviones Orion, utilizados habitualmente para patrullaje marítimo. El mismo fue utilizado por los norteamericanos en la década del 60, cuando realizaron numerosas patrullas de bloqueo en las proximidades de Cuba, así como también fue partícipe en las guerras de Vietnam y del Golfo. El costo de ambos rondaría los 70 millones de dólares.
    Además de los Orion, el Estado nacional le pidió a los Estados Unidos unos 24 vehículos blindados Anfibios modelo AAVR7A1, los cuales son utilizados en la actualidad para el transporte de tropas del cuerpo de marines estadounidenses. Estos modelos fueron utilizados durante la Guerra de Malvinas por la dictadura argentina, así como también participaron en la guerra de Irak y del Golfo. En este caso, el valor de la compra rondaría los 60 millones de dólares.

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    El general Curtis Scaparrotti
    El comandante supremo de la OTAN en Europa, el general Curtis Scaparrotti, propuso en una audiencia sobre el ejército en el Senado de Estados Unidos, que hay que suministrar armas letales a Ucrania, sumido desde hace tres años en una guerra interna como consecuencia del golpe de Estado que acabó con la destitución del gobierno.

    El general Scaparrotti aseguró que el ejército ruso utiliza a los separatistas del Donbas como intermnediarios para probar nuevos métodos de guerra y nuevas armas letales.

    El ejército ucraniano, afirmó, “se enfrenta a los llamados separatistas que, en realidad, están apoyados por la Federación Rusa, que les suministra armas letales y también experimenta nuevos métodos de guerra. Debemos reforzar la capacidad de defensa de las fuerzas armadas ucranianas tanto como podamos”.

    También en Ucrania la OTAN quiere estrechar el cerco contra Rusia en un despliegue militar que comienza en los países del Báltico y acaba en el Mar Negro, donde han empezado a penetrar destructores y submarinos de Estados Unidos.

    Las excusas del general estadounidense no pueden ser más absurdas. El equipo con el que combaten las milicias del Donbas es puramente defensivo y se puede calificar de cualquier manera excepto de novedoso.

    A retórica belicista de la OTAN hay que sumar el delirio que vierten cada día los medios de comunicación de sus países satélites en la frontera rusa, creando un estado de verdadera sicosis entre la población con cataratas de burdas falsedades.

    El hostigamiento a ultranza de la frontera occidental de Rusia va acompañada del bloqueo económico y las sanciones.

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    Haydar Al-Abadi, Primer Ministro irakí
    Una vez que Estados Unidos ha definido el aislamiento de Irán por los países árabes como su objetivo principal en Oriente Medio, queda por dilucidar las maniobras que deberán llevar a cabo para conseguirlo, empezando por Irak.

    La diplomacia estadounidense deberá esforzarse a fondo para que el gobierno de Bagdad rompa con el eje de la resistencia, que es el significado último del despliegue militar de tropas, tanto en Mosul como en Raqqa. A tal fin, su objetivo es interponerse en la frontera de Irak con Siria.

    La semana pasada el Primer Ministro irakí, Haydar Al-Abadi, viajó a Washington en visita oficial, donde Trump le “recomendó” abandonar su alianza con Irán. En unas declaraciones al diario egipcio Al-Dostor, el diputado irakí Habib Al-Tarafi ha asegurado que el Primer Miistro no tiene ninguna intención de someterse a las presiones de Estados Unidos y así se lo puso de manifiesto a Trump.

    Según el diario egipcio, Al-Abadi es partidario de “una relación equilibrada entre todas las partes”, de las que forma parte Irán, como vecino fronterizo.

    Lo mismo cabe decir de Siria. En febrero la aviación irakí lanzó varios ataques aéreos contra las posiciones del Califato Islámico en territorio sirio que fueron coordinadas con el gobierno de Damasco, lo que ha desatado el pánico en Washington y Riad.

    Inmediatamente los jeques saudíes enviaron a su ministro de Asuntos Exteriores a Bagdad con lo único que saben hacer: llevar un cheque en blanco para sobornar al gobierno a golpe de talonario o, dichos en términos un poco más sutiles, “condonar la deuda que mantiene Irak con Arabia saudí”.

    Pero no hay talonarios suficientes capaces de lavar la sangre derramada en las grandes matanzas cometidas por los yihadistas en Irak, de la que los saudíes son responsables directos e inmediatos, sobre todo con Al-Abadi, un chiíta.

    En el Pentágono ya lo saben. El secretario de Defensa, el perro rabioso de James Mattis, ha anunciado que los imperialistas no tienen ninguna intención de retirar las tropas de Irak, una vez que Mosul sea liberado, lo que ha empeorado la situación, sobre todo con las milicias chiítas, empeñadas en que las tropas estadounidenses abandonen Irak definitivamente.

    Si dichas tropas no abandonan Irak es porque se unirán al contingente que ya ha iniciado, junto con las FDS-YPG, la ofensiva contra Raqqa para crear un “tapón” en la frontera de Irak con Siria.

    El cuadro se completa con las recientes declaraciones del portavoz del gobierno irakí, Saad Al-Hadisi, que ha recoocido la aproximación de Bagdad a Rusia, incluido el capítulo militar y de seguridad.

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    El ministro no estaba atento
    Siempre se cumple la ley: a mayor“seguridad”, mayores “fallos” de la misma. Los gobiernos y los parlamentos quieren que haya más “seguridad” para que haya más “fallos”.

    Aunque el Califato Islámico reivindicó el reciente atentado de Londres, Scotland Yard afirma que el autor no tenía ningún vínculo con dicha organización, por lo que los yihadistas reivindican atentados que no han cometido, y entonces cabe preguntar quiénes los han cometido.

    Lo mismo se puede decir del atentado de Berlín cometido en las Navidades pasadas. Ayer el ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière, reconoció que Anis Amri, el tunecino que cometió el atentado, podría haber sido detenido antes por encontrarse en el país en situación irregular.

    En una comparecencia en el parlamento del Land de Renania del Norte-Westfalia, De Maizière señaló que las autoridades regionales -las competentes en este ámbito- podían haber detenido a Amri y que la policía federal -que depende de su Ministerio- no cometió ningún fallo.

    Cuando Túnez confirmó que Amri era ciudadano suyo y mientras se terminaba de tramitar su expulsión de Alemania tras el rechazo de su solicitud de asilo, la policía podía haber solicitado su prisión preventiva, “pero ni siquiera se intentó”.

    La policía federal actuó correctamente en el seguimiento del tunecino, aunque reconoció que es una “amarga verdad” que, retrospectivamente, su valoración de Amri -en la que se descartaba que pudiese perpetrar un atentado- resultó ser “objetivamente desacertada”.

    El 19 de diciembre del año pasado Amri irrumpió con un camión de grandes dimensiones en un mercadillo navideño de Berlín, donde mató a doce personas e hirió a otras 50 antes de huir.

    Cuatro días más tarde fue abatido en Milán, cuando un policía municipal le pidió la documentación y él trató de dispararle. La policía alemana le había vigilado durante meses -incluso con seguimientos individualizados durante meses- y estaba en trámites para su expulsión.

    Los Ministerios de Interior y Justicia están preparando un informe para dirimir responsabilidades en este caso, el primer gran atentado yihadista en suelo alemán.

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    Víctor García Guerrero

    David Rockefeller ha muerto con apenas 101 años y en pleno apogeo de su doctrina: empresa y política deben ir juntas de la mano y, si estánacompañadas de portaaviones y misiles, mejor. El heredero de una de las sagas de millonarios más conocidas de Estados Unidos falleció en la cama, como hacen los señores. Su muerte pilló de viaje al secretario de Estado. Rex Tillerson, ejecutivo de toda la vida de Exxon Mobile, no ha hecho todavía comentarios. No se llevaba bien con los Rockefeller, y eso que esto podía haber sido su sueño húmedo: empresario y jefe de la política exterior de Estados Unidos. Rockefeller se ha muerto cuando más brilla el poder de las multinacionales.

    El fallecido presidió el Chase Manhattan Bank, del que decían que tenía su propia política exterior, lógicamente, anticomunista: apoyó el golpe de Estado contra Allende y se tapó los oídos para no escuchar los gritos de Víctor Jara y otros seiscientos cuando los torturaron en el estadio Chile, porque el dinero es tan ciego y sordo como la justicia. La intervención de Estados Unidos está acreditada en el país sudamericano, en Italia, en Guatemala, en Nicaragua, en Cuba… en la España de la democracia coronada. A Rockefeller habría que haberle preguntado por la supuesta mano negra de Rusia en la política de Estados Unidos, a lo mejor los del Kremlin le parecían unos primerizos.

    Porque en este terreno de la conspiración, Estados Unidos lleva unas ciertas décadas de ventaja. El aeropuerto internacional de Washington se llama Dulles en honor al secretario de Estado que practicó como pocos el amor y el respeto por la soberanía de los pueblos: John Foster Dulles le dio un golpe de estado al presidente nacionalista de Irán, Mossagedh, y puso en su lugar al servil Shah, dandi torturador hasta que lo echaron los ayatolás. Dulles también alentó el golpe en Guatemala que dio lugar a una guerra de doscientos mil muertos. El secretario de Estado trabajaba para el presidente y para la United Fruit Company. Del imperio de los plátanos también cobraba Allen Dulles, su hermano y director de la CIA.

    La primera oficina de la CIA estuvo en el Rockefeller Center de Nueva York: por allí también pasó General Dynamics, que construye aviones y tanques. La televisión NBC tiene su sede principal en el complejo de Manhattan, y la agencia Associated Press estuvo años en sus rascacielos, pero lo que más glamur le da al bloque son los conciertos navideños en el Rockefeller Plaza y, por supuesto, el Radio City Music Hall, pero lo que más glamur le da al bloque son los conciertos navideños en el Rockefeller Plaza y, por supuesto, el Radio City Music Hall. Ahí tocan estos días artistas como Franco de Vita, Carlos Vives o New Order. Los británicos tocarán su famoso Blue Monday, incluido en el disco “Poder, corrupción y mentiras”.

    http://lasoga.org/fallecimiento-david-rockefeller-conspiraciones-cia-22-marzo-2017/

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    El lapso de 40 años no es casual. Remite a que las últimas adquisiciones de esa magnitud y naturaleza fueron realizadas por la última Dictadura Cívico-Militar. Repárese en el hecho de que ni siquiera para el único conflicto bélico que tuvo el País durante el siglo XX, Guerra de Malvinas, se realizó una operación similar.

    Cristina: ¿Qué hay detrás de la compra de armas a Estados Unidos?La primera imagen que seguramente advierte la sociedad es ¿para qué destinar semejante cifra a la compra de armamento, cuando se suspende la entrega de medicamentos en el PAMI (el equivalente argentino del IMSERSO); se eliminan programas sociales, educativos y de salud; se les mezquina a docentes y científicos; se ahoga selectivamente a muchas Provincias y podría seguir con una larga lista.

    Una segunda aproximación podría ser desde un lugar más específico como es la defensa y el desarrollo de la industria nacional armamentística. La pregunta obligada sería ¿por qué razón se destinan 2000 millones de dólares a la compra de material de guerra que no importa transferencia tecnológica -por estricta aplicación del código de seguridad que Estados Unidos impone a la venta de las armas que produce- y por otro lado, en el área de Defensa, se desmontan programas de desarrollo de industria nacional que generan trabajo para los argentinos y soberanía tecnológica?

    Y la tercera, desde una perspectiva geopolítica y estratégica de seguridad nacional, ¿por qué razón compramos armas para una guerra convencional de despliegue territorial con el fin declarado públicamente por el Embajador de nuestro país ante los Estados Unidos (país proveedor del armamento) de desarrollar una “lucha contra el terrorismo”, cuando nuestro país no tiene ni puede tener una hipótesis de conflicto similar a las que se desarrollan en otras regiones del planeta?

    Para ser más precisos aún: Argentina es el único país, junto a EEUU, que en el continente americano sufrió la acción del Terrorismo. AMIA y la Embajada de Israel son los dos atentados, junto al de las Torres Gemelas, que tuvieron lugar en territorio americano. En síntesis: la supuesta agresión terrorista sólo puede darse, como en gran parte del planeta, bajo una metodología que nada tiene que ver con la guerra convencional, y para la cual el armamento adquirido, claramente, no sirve.

    Sin embargo, hay algo peor aún: la operación de compra de armamento para guerra convencional, sumada a la declaración pública de que es para la “lucha contra el Terrorismo”, nos introduce de lleno en el plano geopolítico en una hipótesis de conflicto que no sólo nos es ajena, sino que pone en peligro la seguridad nacional. Esta claro que no ya bajo la forma de una invasión o ataque territorial, sino de una de las formas preferidas del Terrorismo: el ataque sobre objetivos civiles, metodología utilizada, precisamente y aunque parezca una redundancia, para provocar terror, en el más literal sentido de la palabra.

    ¿Por que gastar tanta plata en armas de guerra cuando hay tantas necesidades en el país que no tienen ninguna respuesta por parte del Gobierno?

    Pero es necesario señalar a tiempo, que la irresponsabilidad de introducir a la Argentina en conflictos que no le son propios, puede ocasionarnos problemas y dolores que tenemos la obligación de tratar de evitar que sucedan. A no ser que el tan promocionado “volver al mundo” sea algo mucho más tenebroso: transformar al País en comprador de armas de guerra, en un mundo donde la guerra ha pasado a ser, desde hace tiempo, un excelente negocio para un selecto club de países y una tragedia para todos los pueblos.

    http://www.enorsai.com.ar/politica/21406-cristina--que-hay-detras-de-la-compra-de-armas-a-estados-unidos.html

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    ¿Empezó la guerra en 1991 con las secesiones eslovena y croata?

    No. En 1979, el BND (la CIA alemana) envía a Zagreb un equipo de agentes secretos. Misión: apoyar a Franjo Tudjman, racista que propaga activamente el odio étnico y predica la fragmentación de Yugoslavia. Alemania apoya y financia a este Le Pen croata y le enviará armas “antes” de la guerra. ¿Con qué objetivo? Berlín nunca ha admitido la existencia del Estado unitario yugoslavo que se le había resistido valientemente durante las dos guerras mundiales. Al volver a resquebrajar Yugoslavia en miniestados fáciles de someter, Alemania pretende controlar los Balcanes. Una zona económica para anexionarse, implantar allí sus empresas, exportar sus productos y dominar el mercado. Una ruta estratégica hacia Oriente Medio, el Caúcaso, el petróleo y el gas. En 1992, el ministro bávaro del Interior declara: “Helmut Kohl ha conseguido lo que no obtuvieron ni el emperador Guillermo ni Hitler”.

    ¿Provocó Alemania deliberadamente la guerra civil?

    Si. Al inicio de la cumbre de Maastricht, en 1991, el canciller alemán Kohl es el único que quiere fragmentar Yugoslavia y reconocer precipitadamente las “independencias” de Eslovenia y Croacia, despreciando el derecho internacional y la Constitución yugoslava, pero el ascenso de la potencia alemana impondrá a todos sus socios esta locura. París y Londres se alinean con esta postura. Según el londinense “The Observer”, “el primer ministro británico Major pagó un precio muy alto apoyando la política yugoslava de Alemania que, según todos los observadores, precipitó la guerra”. En efecto, todos los expertos habían advertido que semejante “reconocimiento” provocaría una guerra civil. ¿Por qué?

    1. En casi todas las repúblicas de Yugoslavia se mezclaban diversas nacionalidades. Dividir los territorios era tan absurdo como dividir París o Londres en barrios étnicamente puros.

    2. Favoreciendo al neofascista croata Tudjman y al nacionalista musulmán Izetbegovic (colaborador de Hitler en su juventud), era evidente que se provocaría el pánico entre la importante minoría serbia que desde hace siglos vivía en Croacia y en Bosnia. Cada familia serbia había perdido al menos a un miembro en el terrible genocidio cometido por los fascistas croatas y musulmanes, agentes de Alemania, entre 1941 y 1945. Únicamente la Yugoslavia de Tito había podido devolver la paz, la igualdad, la coexistencia. Pero Berlín, y después Washington, querían quebrar a toda costa a este país “demasiado a la izquierda”.

    ¿Permaneció Estados Unidos ‘pasivo y desinteresado’ en esta guerra?

    No. Lord Owen, enviado especial de la Unión Europea en Bosnia, por tanto observador privilegiado, escribió en sus Memorias: “Respeto mucho a Estados Unidos. Pero, durante estos últimos años (92-95), la diplomacia de este país es culpable de haber prolongado inútilmente la guerra en Bosnia”. ¿Cuál es su objetivo? Como los alemanes estaban ocupados en tomar el control de Eslovenia, de Croacia y pronto de Bosnia, entonces Washington presionó a Izetbegovic, el dirigente nacionalista musulmán de Sarajevo: “No firméis ningún acuerdo de paz propuesto por los europeos. Haremos que ganéis la guerra sobre el terreno”. De esta manera, Washington prolongó durante dos años los terribles sufrimientos inflingidos a toda la población de Bosnia. ¿Cuáles eran los motivos?

    1. Despojar a Berlín de sus posiciones adquiridas en la región estratégica de los Balcanes
    2. Dividir y debilitar a la Unión Europea
    3. Instaurar a la OTAN como gendarme del continente europeo
    4. Quitar a Rusia cualquier acceso al Mediterráneo
    5. Imponer su liderazgo político y militar para las demás guerras en preparación. Porque al mismo tiempo, la guerra contra Yugoslavia también era una guerra larvada contra Europa. Tras la caída del Muro, los estrategas de Estados Unidos querían impedir a cualquier precio que emergiera una superpotencia europea. Por eso se ha hecho lo imposible para debilitarla política y militarmente.

    ¿Participaron el Banco Mundial y el FMI en la fragmentación del país?

    Si. En diciembre de 1989, el FMI impone unas condiciones draconianas a Yugoslavia, cuyo primer ministro liberal, Markovic, mendigó la ayuda a George Bush padre. El objetivo de “la ayuda” será en realidad desestabilizar y hacer quebrar a las grandes empresas estatales. El Banco Mundial desmantela el sistema bancario, despide a 525.000 trabajadores en un año y, después, reclama la supresión de dos de cada tres empleos. El nivel de vida desciende dramáticamente. Estos diktats y el aumento de huelgas solidarias en todas las repúblicas exacerban las contradicciones entre los dirigentes de las distintas repúblicas a las que Belgrado ya no puede enviar fondos. Para salir de esta situación, estos dirigentes recurrieron a la táctica de la división y de alentar el odio nacionalista. Esta guerra se alentó desde exterior. Como muchas otras. La guerra contra Yugoslavia fue una guerra de globalización. Todas las grandes potencias occidentales trataban de liquidar el sistema económico demasiado de izquierda de Yugoslavia: un sector público fuerte, importantes derechos sociales, relativa resistencia a las multinacionales... El 4 de agosto de 1996, el “Washington Post” exponía la verdadera razón de las distintas guerras contra Yugoslavia en este reproche (¿esta amenaza?): “Milosevic no ha logrado comprender el mensaje político de la caída del Muro de Berlín. Otros políticos comunistas han aceptado el modelo occidental, pero Milosevic ha ido en la otra dirección”.

    ¿Presentaron los media una imagen engañosa de Tudjman y Izetbegovic, ‘nuestros amigos’?

    Si. Los dirigentes hipernacionalistas croatas y musulmanes fueron presentados como auténticas víctimas, como grandes demócratas antiracistas. Y, sin embargo, tanto su pasado como su presente hubieran debido ponernos en guardia. Al tomar el poder, Franjo Tudjman declaró: “Estoy contento de que mi mujer no sea ni judía ni serbia”. Se apresuró a cambiar los nombres de las calles que llevaban el nombre de luchadores antifascistas, restableció la moneda y la bandera del régimen fascista genocida y modificó la Constitución para comenzar la expulsión de los serbios. En 1990, Izetbegovic hizo campaña electoral volviendo a publicar su “Declaración islámica”: “No existe paz ni coexistencia entre la religión islámica y las instituciones sociales y políticas no islámicas”. Instauró un régimen corrupto y mafioso, basado fundamentalmente en un lucrativo mercado negro y en el desvío de la ayuda internacional. Con la bendición de Washington invitó a los mercenarios islamistas, especialmente a Al Qaeda. Una vez empezada la guerra, se cometieron crímenes terribles en los tres campos, pero al ocultar estos antecedentes se lograba que la situación fuera incomprensible.

    ¿Ocultaron los medios los datos esenciales de la historia y de la geografía de Bosnia?

    Si. Nos han hecho creer que los serbios eran los agresores invadiendo “Bosnia desde el exterior”. En realidad, en Bosnia habitaban desde siglos atrás tres grupos nacionales: musulmanes (43 %), serbios (31 %), y croatas (17 %). Sin olvidar un 7 % de “yugoslavos” nacidos de matrimonios mixtos o aquellos que prefirieron dejan atrás la miseria. Repartir Bosnia entre los grupos nacionales, como la Unión Europea seguía imponiendo, era absurdo y peligroso, puesto que las distintas poblaciones estaban completamente mezcladas: los musulmanes vivían sobre todo en las ciudades, mientras que serbios y croatas eran fundamentalmente campesinos y estaban dispersos por todas las regiones. No se podía dividir Bosnia sin una guerra civil. De hecho, la población serbia de Bosnia no luchaba por invadir los territorios “de los otros”, sino por conservar sus tierras o por establecer corredores de comunicación entre ellas. Una situación absurda y sangrante con todos los desórdenes de una guerra civil, pero esta guerra civil fue provocada por las grandes potencias.

    ¿Era correcto el esquema ‘serbios agresores, croatas y musulmanes víctimas’?

    No. El general belga Briquemont, al frente de las fuerzas de la ONU en Bosnia hasta enero del 94, estaba en una posición privilegiada para declarar: “La desinformación es total (...) La televisión necesita un chivo expiatorio. De momento hay unanimidad total para condenar a los serbios y esto no facilita la búsqueda de una solución. No creo que se pueda considerar el problema de la ex Yugoslavia y de Bosnia-Herzegovina únicamente desde el ángulo antiserbio. Es mucho más complicado que todo eso. Un día, en plena guerra croato-musulmana, habíamos informado sobre las masacres cometidas por el ejército croata. Un periodista estadounidense me dijo: ‘Si usted ofrece este tipo de información, los telespectadores estadounidenses no entenderán nada’”. No se trata de negar los crímenes cometidos por las fuerzas serbias.
    La ideología de los textos del dirigente serbio-bosnio Karadzic es de extrema derecha. Pero en realidad desde la división de Yugoslavia, en todos los bandos algunas fuerzas políticas y mafiosas han utilizado métodos de guerra para apropiarse de territorios y riquezas. En los tres campos —croata, musulmán y serbio—, las milicias han cometido crímenes tremendos, en detrimento de todas las poblaciones. Así, en agosto del 94, el dirigente de Sarajevo, Izetbegovic, atacó la región... musulmana de Bihac dirigida por Fikret Abdic, quien se estaba distanciando de él y deseba vivir en buena armonía con sus vecinos serbios y croatas. Izetbegovic fue ayudado en esta ofensiva por seis generales de EEUU. Silenciar los crímenes de “nuestros amigos”, pero demonizar a todo aquel que se nos opone es un clásico de la propaganda de guerra.

    Numerosas mentiras mediáticas han sido claramente fabricadas por una agencia estadounidense de “relaciones públicas”, Ruder Finn, compañera de la conocida Hill & Knowlton, que inventó las mentiras mediáticas de las incubadoras “robadas” por los iraquíes.

    ¿Puso en marcha Serbia un programa de limpieza étnica?


    No. Si se cree que la limpieza étnica era verdaderamente el programa del “dictador” Milosevic, hay que admitir que su eficacia ha sido lamentable, puesto que, a lo largo de todos estos años y hasta hoy, uno de cada cinco habitantes de Serbia ni era ni es serbio. En Belgrado siguen viviendo, y sin problemas, numerosas minorías: musulmanes, gitanos, albaneses, macedonios, turcos, húngaros, goranes... En realidad, contrariamente a la imagen que ha dado la prensa, Serbia es hoy el único estado de la ex Yugoslavia, junto con Macedonia, que sigue siendo “multinacional”. Por el contrario, todos los estados protegidos por la OTAN —Croacia, Bosnia y Kosovo— han practicado una limpieza étnica prácticamente total. Milosevic desaprobaba los excesos cometidos por las milicias serbias en Bosnia. Su mujer realizó muchas declaraciones virulentas contra ellos. Serbia incluso aplicó un embargo contra Karadzic. Claro es que una parte de la opinión pública serbia se ha inclinado hacia en el nacionalismo racista. Pero es precisamente responsabilidad de Alemania y de las grandes potencias el haber sumergido al país en la guerra civil y por consiguiente en el odio.

    ¿Informaron correctamente los medios sobre Srebrenica?

    No. Primera cuestión. Incluso si se trata de condenar los crímenes abominables, no se sirve a la verdad histórica —imprescindible para la reconciliación— con procedimientos propagandísticos como el uso indiscriminado del término “genocidio”, la ocultación del hecho de que una parte de las víctimas murieron en los combates, o la exageración sistemática de las cifras. Las investigaciones han revelado que numerosas “víctimas” fueron encontradas algunos meses más tarde votando en las elecciones siguientes o incluso tomando parte en otros combates con el ejército de Izetbegovic. Esto ha permanecido oculto. No vamos a entrar aquí en esta polémica sobre las cifras, que sólo historiadores rigurosos podrán aclarar definitivamente. Segunda cuestión. ¿Por qué los medias han ocultado acontecimientos esenciales para poder entender el drama? Al principio, esta región estuvo habitada por musulmanes. Y serbios. Estos últimos habían sido expulsados en 1993 en una limpieza étnica cometida por las tropas nacionalistas musulmanas de Izetbegovic. El general francés Morillon, que dirigía las fuerzas de la ONU en el lugar, acusa: “Durante la Nochebuena ortodoxa, noche sagrada de enero de 1993, Nasser Oric lanzó una incursión sobre los pueblos serbios... Se cortaron cabezas, hubo masacres abominables cometidas por las fuerzas de Nasser Oric en todos los pueblos de la vecindad” (Documentos de información de la Asamblea Nacional, Srebrenica, t 2, pp. 140-154). El deseo de venganza no justifica los crímenes cometidos después. Pero, ¿por qué ocultar sistemáticamente los crímenes de “nuestros amigos”? Tercera cuestión. Como otros “enclaves” llamados desmilitarizados, en realidad Srebrenica era una zona en la que las fuerzas de Izetbegovic se estaban reagrupando, y la ONU les protegió de una derrota total. Sorprendente: las tropas de Oric se retiraron de Srebrenica justo una semana antes de la masacre. El general francés Germanos manifiesta: “Oric ha declarado profusamente que le hicieron abandonar Srebrenica, ya que querían que cayera la ciudad. El ‘querían’ era Izetbegovic”. Y, ¿por qué? Sería interesante retomar un curioso informe de la ONU, redactado un año y medio antes por Kofi Annan: “Izetbegovic sabía que era posible una intervención de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Pero ésta no tendría lugar salvo que los serbios se introdujeran a la fuerza en Srebrenica y masacraran al menos a 5.000 personas (sic)”. ¡Una masacre anunciada año y medio antes! (Informe de la ONU, 28-29 de noviembre). El general Morillon nos muestra también que“Fueron las autoridades de Izetbegovic las que se opusieron a que se evacuara a quienes lo pedían, y eran muchos”. Su conclusión: “Mladic cayó en una trampa en Srebrenica”.

    ¿Las primeras víctimas de la guerra fueron asesinadas por los serbios?

    No. El 28 de junio de 1991, la policía eslovena ejecutó (al menos) a dos soldados desarmados del ejército nacional yugoslavo que acababan de rendirse en el puesto fronterizo (con Austria) de Holmec. Esto fue reconocido por el periódico “Slovenske Novice”. Igualmente “se estableció desde el principio” que tres soldados de este mismo ejército yugoslavo fueron ejecutados en un puesto fronterizo con Italia después de haberse rendido (hechos y testimonios comunicados al Tribunal Penal Internacional de La Haya).

    ¿Era falso el célebre anuncio de los ‘campos de concentración’?

    Si. Fabricado por Bernard Kouchner y Médicos del Mundo, este anuncio mostraba a los “prisioneros” detenidos, parecía, tras una alambrada de espino. Uno de ellos tenía las costillas terriblemente demacradas. Kouchner había pegado sobre la foto una torre de observación de Auschwitz y la acusación “exterminios masivos”. Para recalcar el mensaje: “Serbios nazis”. Además volvía a sacar una campaña de demonización lanzada por la agencia estadounidense de “relaciones públicas” Ruder Finn. Pero todo era falso en esta imagen, sacada de un reportaje de la TV británica ITN. La trampa es evidente cuando se ven las imágenes rodadas en el mismo instante por un equipo de TV local. En realidad, la cámara británica se colocó deliberadamente detrás de los dos únicos alambres de espinos que sujetaban un viejo cercado agrícola que aún se sostenía en pie. Y los “prisioneros” estaban en el “lado adecuado” de los alambres de espino. Libres, puesto que ellos mismos eran refugiados en ese campo para escapar de la guerra y de las milicias que los alistaba a la fuerza. En las imágenes completas, el único prisionero que hablaba inglés declaraba, además, por tres veces a la periodista de la ITN que estaban bien tratados y “salvos”. Al hombre demacrado de las costillas salientes (gravemente enfermo) le habían destinado a un primer plano puesto que todos sus compañeros gozaban de buena salud. El montaje de Kouchner era una burda mentira. Es cierto que existían algunos campos en Bosnia. No eran campos de exterminio, sino más bien campos para preparar los intercambios de prisioneros. Allí se cometieron violaciones de los derechos humanos. Pero, ¿por qué se nos han ocultado los informes de la ONU sobre este tema? Estos informes mencionaban seis campos croatas, dos serbios y uno musulmán.

    ¿Nos informaron de la verdad sobre las tres grandes masacres de Sarajevo?

    No. En tres ocasiones la opinión pública occidental se vio conmocionada por imágenes terribles: decenas de víctimas despedazadas ante una panadería o en el mercado de Sarajevo. Inmediatamente, los serbios fueron acusados de haber asesinado deliberadamente bombardeando la ciudad. A pesar de las numerosas contradicciones en los comunicados oficiales. Pero la opinión pública nunca fue informada de los resultados de las ulteriores investigaciones de la ONU. Estos informes acusaban a las fuerzas del presidente Izetbegovic. Además, los máximos responsables occidentales lo sabían, pero lo han ocultaron cuidadosamente. Solo mucho más tarde el redactor en jefe del “Nouvel Observateur”, Jean Daniel, admitó: “Tengo que decirlo hoy. He escuchado, uno tras otro, a Edouard Balladur (primer ministro francés del momento), François Léotard (ministro del Ejército), Alain Juppé (de Asuntos Exteriores) y a dos generales ‘muy responsables’, cuya confianza no traicionaré (...) decirme que el obús que se lanzó sobre el mercado ¡también era musulmán! ¡Provocaron una masacre entre los suyos! Observé con espanto. Sí, me contestó el primer ministro sin dudar” (“Nouvel Observateur”, 21 de agosto de 1995). ¿Por qué estas manipulaciones? Como por casualidad, cada masacre sobrevenía justo antes de una reunión decisiva para justificar una medida occidental: embargo contre los serbios (1992), bombardeos de la OTAN (1994), ofensiva final (1995). La OTAN y Izetbegovic aplicaron un principio fundamental de la propaganda de guerra: justificar su ofensiva con una mentira mediática, una “masacre” que conmocionara a la opinión pública. La versión oficial del sitio de Sarajevo oculta varios puntos: 1. Las fuerzas serbias han cometido, ciertamente, crímenes
    tremendos. Pero a los civiles que quisieron huir por un túnel que permitía abandonar la ciudad se lo impidió el régimen de Izetbegovic. Éste quería mantener el máximo número de clientes de su mercado negro, producto del desvío de la ayuda internacional. 2. Necesitaba sobre todo presentar una imagen en blanco y negro de un pueblo víctima de sus agresores. En realidad, en el propio Sarajevo, los francotiradores de Izetbegovic asesinaban regularmente a los habitantes de los barrios serbios de la ciudad, sin que jamás se haya hablado de ello. 3. Atrocidades igualmente terribles se cometieron, por ejemplo, en Mostar. Pero allí estaban luchando las fuerzas croatas y musulmanas (“nuestros amigos”), que desde hacía mucho tiempo habían expulsado a todos los serbios.

    ¿La mayor limpieza étnica de la guerra fue cometida por el ejército croata?

    Si. El 4 de agosto de 1995, cien mil soldados croatas, ciento cincuenta carros de combate, doscientos transportadores, más de trescientas unidades de artillería, cuarenta lanzaderas de misiles atacaron a la población serbia de Krajina. Más de 150.000 serbios fueron así forzados a abandonar esta región, que habitaban desde hacía siglos. Se cometieron las peores atrocidades: las fuerzas croatas abatieron a los ancianos que no pudieron huir, quemaron el 85% de las casas abandonadas. Clinton juzga la ofensiva “útil”. Su ministro de Asuntos Exteriores también: “La reconquista de Krajina puede conducir a una nueva situación estratégica, que puede sernos favorable”. Peor aún: Estados Unidos aconsejó a Croacia para llevar a cabo su ofensiva, según la confesión del ministro croata de Asuntos Exteriores. Además, fue Washington quien se encargó de la formación “democrática” de este ejército.

    ¿Utilizó Estados Unidos bombas de uranio también en Bosnia?

    Si. En el coloquio internacional “Uranio, las víctimas hablan”, organizado en Bruselas en marzo de 2001, un médico de Bosnia presentó a un guardabosques serbio de Bosnia, víctima como otros de “cánceres múltiples” atípicos y fulminantes después de haber estado expuesto en las zonas de bombardeos de Estados Unidos. Un responsable de la sanidad en Bosnia ha confeccionado estadísticas: los habitantes de un barrio serbio de Sarajevo, bombardeado por los aviones estadounidenses en 1995 (habitantes expulsados inmediatamente de esta ciudad), han visto multiplicado por cinco los diversos tipos de cánceres. Las armas del uranio denominado empobrecido permiten a Estados Unidos —pero también a Francia y a Reino Unido— desembarazarse de desechos tóxicos de sus centrales nucleares. Los residuos contaminan seriamente el suelo y la capa freática, provocando cánceres, leucemias y mutaciones genéticas monstruosas (lo que incluye niños nacidos de soldados estadounidenses contaminados). En resumen, las armas de uranio convierten a numerosos países en cubos de basura para la eternidad.

    La guerra contra Yugoslavia, ¿ha sido la ‘única guerra buena’ de Estados Unidos?

    No. Estados Unidos ha intentado hacer creer que llevaban a cabo una guerra humanitaria, y presentarse como los defensores, por una vez, de los musulmanes. Pero en realidad Washington y Berlín provocaron esta guerra. Deliberadamente. Con el interés egoísta de conquistar objetivos estratégicos: colonización económica de los Balcanes, control de rutas de petróleo, lucha por la supremacía mundial. Estados Unidos jamás ha hecho ninguna guerra humanitaria. Este país no es el bombero de esta guerra en Yugoslavia, es el pirómano. Es el primer culpable del sufrimiento infligido a toda la población. Estados Unidos no es por un lado amigo de los musulmanes en los Balcanes y por otro lado su peor enemigo en Palestina e Iraq. Es su peor enemigo en todas partes. Y el enemigo más peligroso de todos los pueblos del mundo. Amenaza a Siria, Irán, Corea, Cuba, y un día incluso a China. Porque su estrategia de guerra tiene como único objetivo mantener el orden económico injusto, dominar y explotar a todos los países del globo a fin de enriquecer aún más a un puñado de supermillonarios. Por esa razón es importante desenmascarar todas las mentiras mediáticas y dar a conocer la verdad sobre la guerra contra Yugoslavia: fue una guerra de agresión.

    http://revistaamoryrabia.blogspot.com.es/2013/01/las-mentiras-de-la-guerra-de-yugoslavia.html

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    B.

    Parece que Arnaldo Otegi -cada día más renegado en su descenso a los infiernos- dice a parroquias y peñas varias que hay que "saborear" (sic) la decisión de ETA de desarmarse totalmente y, sobre todo, ya se recalcó aquí, "unilateral e incondicionalmente".  No diremos que no dice una sola palabra, no ya del desarme pues asume que el monopolio de la violencia es del Estado (español), sino de la salida de las FSE de Euskadi, porque no nos gusta lo trillado ni lo facilongo, aparte de que jamás pondremos en el mismo plano a voluntarios nacionalistas con mercenarios sin principios.

    Se empezó desde la Izquierda Abertzale Oficial (IAO), cada vez menos "izquierda" y menos"abertzale" y sí más"oficial", diciendo que, una vez que dijeron a ETA que ya vale de pegar tiros, que hay que "hacer política", que han cambiado los tiempos y los ciclos, ellos, los abertzales, "reconocían" el daño causado a las "víctimas" (todavía no dicen del "terrorismo"), pero que, joder, también la otra parte, el enemigo (que terminarán por llamar "adversario"), se ha pasado tres pueblos y cinco traineras con las torturas y los paramilitares e "incontrolados", léase GAL, o sea, que, puestos a eso, empate técnico, de modo que olvidemos estas miserias tan desagradables y pelillos a la mar.

    Y es que este tipo de "discursos" recuerda, al hilo de la Memoria Histórica, ese que dice que en la guerra civil hubo desmanes y horrores "por ambos lados" con lo cual se oculta, primero, algo tan simple como preguntarse quién empezó la sublevación militar-fascista, y, segundo, se diluyen las responsabilidades en un gazpacho donde ambos bandos "cometieron excesos" por igual, o sea, se tapa la causa -ahora llevan un tiempo queriendo hacer creer que la causa de la guerra civil fue la insurrección minera en Asturias, y no sólo en Asturias, allí se resistió, en 1934, ahí le andan estos hijos de puta tergiversadores y manipuladores a conciencia y a sabiendas- de la rebelión contra la República, y, de rebote, todos, de ambos pelajes, han sido igual de cabrones, republicanos y "nacionales", rojos y fascistas, todos iguales.

    Bueno, pues con las declaraciones de Otegi ídem de ídem, el mismo marchamo y las mismas trazas y pintas. Y lo peor para eĺ, y su gente, es que el cerrilismo del Gobierno le obliga a bajarse los pantalones a marchas forzadas: "¿para qué mover un dedo si ya lo hace este?", dice Mariano, un Mariano al que todavía no toca reconocer los verdaderos valores y "méritos" de Otegi y compañía en la enésima traición al pueblo vasco. Ahora toca llamarle "filoetarra" y recordarle su pasado "terrorista". Lo otro, hasta aparecer como tertuliano habitual, tiene que esperar un poco.

    Boas noites.

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    Se han cumplido 30 años de una de las mayores movilizaciones populares que tuvieron lugar en Cantabria. El contexto histórico, en plena reconversión industrial, y el caldo de cultivo existente en una comarca como Campoo, azotada por una crisis que parecía no tener fin, desembocaron en unas protestas masivas y en una represión policial como nunca se había visto, que sacaron a la calle a todo un pueblo y que se grabaron a fuego en la memoria de los cántabros.

    La Primavera de 1987 tuvo consecuencias inmediatas. La primera fue irreversible: el fallecimiento de un obrero campurriano, Gonzalo Ruiz, que fue víctima de un ataque de la Guardia Civil, que tomó militarmente y por la fuerza una ciudad como Reinosa, donde se produjeron decenas de detenciones, agresiones, destrozos, heridos y que cambió para siempre la mentalidad de los campurrianos.

    A comienzos de 1987 Reinosa vivía un enorme clima de tensión social y laboral a causa de las carencias de servicios públicos y del declive constante de sus industrias. Los datos son más que significativos: se habían perdido 2.000 puestos de trabajo en dos años a causa de la reconversión industrial. A principios de marzo, Cenemesa presentó un expediente de rescisión de 178 contratos, mientras Forjas y Aceros aprobó un expediente “de excedentes” que afectaba a 463 trabajadores.

    La sangría de empleos parecía no tener fin. Y en ese contexto se hizo público solo unos días después que el hasta entonces presidente de Forjas, Enrique Antolín, dejaba su puesto para ocupar el cargo de consejero de Obras Públicas en el Gobierno Vasco. Cuando llegó a la fábrica de Reinosa a recoger sus pertenencias, fue retenido por los trabajadores para forzar una negociación.

    Esa fue la espita que desencadenó el conflicto posterior. Tras su liberación por la Guardia Civil y el posterior desarme y expulsión de los miembros de la Guardia Civil por parte de los obreros, el Gobierno de Felipe González, con José Barrionuevo como ministro del Interior y con Luis Roldán como máximo responsable de la Guardia Civil, respondió a las demandas obreras con cada vez mayores contingentes de guardias civiles, tanquetas y helicópteros.

    Los días se sucedieron con enfrentamientos continuos, que culminaron el Jueves Santo con cargas de la Guardia Civil sobre la población y un saldo de más de 60 detenciones, casi 100 heridos y, días después, un muerto, Gonzalo Ruiz.

    Aquella experiencia muestra que la concienciación, organización y lucha son el único camino para defender los puestos de trabajo y el futuro de Cantabria, a la vez que evidencia hasta dónde pueden llegar los poderosos para imponer sus intereses económicos a todo un pueblo.

    http://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/Campoo-reivindica-obrera-aniversario-primavera_0_599840124.html

     

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    En otoño de 2015, coincidiendo con su intervención en la Guerra de Siria, los ejércitos de Rusia e Israel llegaron a un acuerdo para evitar choques fortuitos de los aviones de ambos países.

    Pero la ecuación ha empezado a cambiar sustancialmente. Esta primavera la precavida intervención de Israel en Siria en apoyo de los yihadistas se ha tornado en el bombardeo de las posiciones del ejército regular en varios frentes. La excusa invocada, impedir el rearme de Hezbollah, no es creíble.

    El 22 de marzo un misil sirio S-200 derribó un caza isaraelí que regresaba de Palmira y otro fue contrarrestado. Sus restos aparecieron en Jordania.

    Por primera vez desde el inicio de la guerra en 2011 Israel ha reconocido su participación directa y el embajador en Moscú fue llamado a dar explicaciones en el Kremlin. El embajador sirio en la ONU, Bashar Al-Jaafari, ha dicho que el derribo del avión israelí ha cambiado el vínculo tradicional con Rusia.

    “Rusia ha advertido a Israel que no tiene las manos libres en el cielo sirio”, ha dicho Jaafari, pero el antiguo embajador israelí en Washington, Daniel Shapiro, lo ha explicado mucho mejor en su cuenta personal de Twitter: “Las fronteras entre Israel y Siria están allá donde comienza y acaba la influencia de Putin en Oriente Medio. Es el inmenso desafío al que se enfrenta Donald Trump”.

    Esa invocada “influencia de Putin” se llama Irán, cuyo Primer Ministro está ahora mismo en Moscú para hablar -precisamente- de este mismo asunto.

    Acostumbrados a hacer de su capa un sayo desde hace medio siglo, Israel ha expresado que los ataques aáreos contra Siria continuarán y el ministro de Asuntos Exteriores ha amenazado con destruir las defensas antiaéreas sirias.

    Ya sólo queda averiguar si Rusia lo va a admitir. De momento Netanyahu ha admitido en Pekín que Rusia no ha modificado ni un ápice su posición respecto a Israel. Pero si así fuera, no es posible entender que los sirios hayan derribado un avión israelí. Eso nunca hubiera sido posible sin el aval previo de Rusia.

    Habría que añadir aquí que, por el contrario, las incursiones de la aviación israelí sobre Siria no necesitan el aval ruso y que si lo hubieran solicitado, no lo habrían obtenido.

    En el futuro cabe esperar que si los ataques de la aviación israelí contra Siria continúan, como amenazan, el coste irá en aumento. Recientemente un oficial del ejército sirio murió a causa del ataque de un dron israelí; luego la defensa antiaérea siria derribó otro dron israelí en el sur de Siria.

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